EL OJO CRITICO.
INFLUENCERS (2025)
REPARTO: JONATHAN WHITESELL, GEORGINA CAMPBELL, OSRIC CHAU, DYLAN PLAYFAIR, CASSANDRA NAUD, VERONICA LONG, LIAM LOUGHREY, LISA DELAMAR, STUART ORTIZ, TYLER ROBERGE, JOSEPH LANGBALLE, NALANI WAKITA
DIRECTOR: KURTIS DAVID HARDER
MÚSICA: AVERY KENTIS
PRODUCTORA: SHUDDER
DURACIÓN: 110 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
La película Influencers (2025), dirigida por Kurtis David Harder, se desliza con aparente ligereza por un terreno que, en realidad, está cargado de aristas: la obsesión contemporánea por la imagen, la validación constante y ese escaparate digital donde la identidad se construye a golpe de filtros. Lo que comienza como un relato reconocible —casi cotidiano— pronto se transforma en una experiencia incómoda, de esas que invitan a mirar la pantalla con una mezcla de fascinación y rechazo.Harder no pierde el tiempo en rodeos. Desde sus primeros compases, la película introduce al espectador en un universo donde lo íntimo ha dejado de existir y todo parece diseñado para ser consumido. La protagonista —un rostro que encarna con precisión esa mezcla de vulnerabilidad y cálculo— se mueve en un entorno donde cada gesto tiene un propósito, cada relación una utilidad. Pero lo que resulta más inquietante no es esa superficialidad aparente, sino la grieta que empieza a abrirse cuando el control se pierde.
El director juega con el lenguaje del thriller sin abandonar nunca el pulso de la sátira. La tensión no proviene únicamente de lo que ocurre, sino de lo que se intuye: la sensación constante de que algo está a punto de romperse. Y cuando lo hace, no hay estridencias gratuitas. El golpe es seco, directo, casi inevitable. En ese momento, la película revela su verdadera naturaleza, dejando atrás cualquier atisbo de comedia ácida para adentrarse en un territorio mucho más oscuro.
Visualmente, Influencers se construye sobre una estética que refleja con inteligencia el mundo que retrata: imágenes limpias, encuadres calculados, una belleza artificial que, poco a poco, se vuelve asfixiante. Harder entiende que el horror contemporáneo no necesita necesariamente monstruos visibles; basta con amplificar las dinámicas que ya forman parte de nuestra realidad.
Sin embargo, no todo funciona con la misma precisión. En su tramo final, la película parece debatirse entre cerrar su discurso o prolongar su impacto, y esa indecisión le resta algo de fuerza. Aun así, incluso en esos momentos, mantiene una coherencia temática que evita que el conjunto se desmorone.
Lo más interesante de Influencers no es tanto su capacidad para sorprender, sino su habilidad para incomodar. No apunta solo a los personajes que retrata, sino también al espectador, que reconoce en ese universo algo demasiado cercano. La película no juzga de forma explícita, pero tampoco ofrece refugio.
Al terminar, queda una sensación persistente, casi pegajosa: la de haber asistido a un reflejo distorsionado —pero no tanto— de un mundo donde la exposición constante ha sustituido a la experiencia real. Y en ese espejo, lo verdaderamente inquietante no es lo que vemos… sino lo que reconocemos.


Comentarios
Publicar un comentario