EL MOTIVO POR EL QUE SE SUSPENDIO EL RODAJE DEL WESTERN QUE HUBIERA UNIDO A JOHN WAYNE Y A CLINT EASTWOOD.
EL MOTIVO POR EL QUE SE SUSPENDIO EL RODAJE DEL WESTERN QUE HUBIERA UNIDO A JOHN WAYNE Y A CLINT EASTWOOD.
Durante años, el western tuvo un rostro inamovible. El de John Wayne. Su silueta avanzando contra el horizonte no representaba únicamente a un actor, sino a toda una idea de América: hombres de códigos firmes, héroes frontales, pistoleros incapaces de disparar por la espalda. Entonces apareció Clint Eastwood y el género comenzó a cambiar de piel. El polvo siguió siendo el mismo, pero el hombre que caminaba entre él ya no distinguía con tanta claridad entre héroes y verdugos.
Wayne aún reinaba cuando Eastwood irrumpió desde Italia convertido en fenómeno gracias a Sergio Leone. Mientras el Duque encarnaba el western clásico heredado de John Ford, Eastwood introducía un tipo de violencia más seca, silenciosa y ambigua. Uno representaba el mito fundacional; el otro, su desmontaje. Y quizá por eso nunca pudieron compartir pantalla.
Lo intentaron. O al menos alguien lo hizo por ellos.
La película incluso tenía nombre: Los hostiles. Un título casi profético para una producción que acabó desmoronándose antes de existir. El proyecto nació de la mano de Larry Cohen, cineasta y guionista de culto que imaginó una historia construida específicamente para ambos actores. La intención era evidente: mostrar el relevo generacional definitivo dentro del western. El viejo guardián del mito frente al nuevo pistolero dispuesto a dinamitarlo desde dentro.
Cohen quería hacer con Wayne y Eastwood lo mismo que Martin Scorsese terminaría logrando años después en El color del dinero: convertir una película en un traspaso simbólico de antorcha. Pero en este caso el veterano no estaba dispuesto a ceder terreno.
La relación entre ambos nunca fue sencilla. Eastwood admiraba profundamente a Wayne como icono del género y como heredero directo del cine de John Ford. Sin embargo, la admiración cinematográfica jamás terminó de traducirse en cercanía personal. De hecho, el primer acercamiento importante entre ellos ya arrastraba cierta tensión. Wayne quiso que Eastwood participara en Valor de ley, pero el futuro director de Sin perdón rechazó el papel porque consideraba que el personaje apenas tenía relevancia. Wayne no olvidó el desaire.
Años después, esa herida reapareció de forma inesperada. Eastwood estrenó Infierno de cobardes, uno de los westerns más oscuros y crueles de los setenta, y Wayne reaccionó enviándole una carta demoledora. En ella acusaba al actor y director de traicionar la esencia del Oeste y mancillar la memoria de los pioneros americanos. Para Wayne, aquel western espectral y violento era poco menos que una herejía.
Eastwood comprendió entonces algo fundamental: pertenecían a mundos distintos. No era solo una cuestión de edad, sino de visión moral del género. Wayne seguía creyendo en el cowboy como símbolo incorruptible. Eastwood ya estaba interesado en hombres cansados, vengativos y llenos de contradicciones.
Cuando Larry Cohen les hizo llegar el guion de Los hostiles, Eastwood sí vio potencial en la propuesta. Incluso respondió con entusiasmo moderado, calificándola de “prometedora”. Wayne, en cambio, cerró la puerta casi de inmediato. Aun así, Eastwood insistió. Revisó el libreto, sugirió cambios y Cohen reescribió parte de la historia intentando acercarse más a lo que Wayne podía aceptar.
No sirvió de nada.
El actor nunca terminó de comprometerse con el proyecto y acabó desviando la conversación hacia sus críticas contra Infierno de cobardes. Tal vez seguía molesto por el rechazo de Valor de ley. O quizá intuía algo todavía más incómodo: que en esa película destinada a unir dos eras del western, el protagonista que estaba llamado a ocupar el futuro era Clint Eastwood.
Y John Wayne jamás aceptó convertirse en el hombre del pasado.

Por los egos de ambos el film no se realizo, y es una lastima, ya que podría haber sido todo un acontecimiento, no solo para los amantes del western, sino por ver juntas a estos dos grandes del genero.
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