"EL DIABLO VISTE DE PRADA 2" SIGUE LIDERANDO LA TAQUILLA, PESE A LOS BUENOS RESULTADOS DE "MORTAL KOMBAT 2".
"EL DIABLO VISTE DE PRADA 2" SIGUE LIDERANDO LA TAQUILLA, PESE A LOS BUENOS RESULTADOS DE "MORTAL KOMBAT 2".
La taquilla norteamericana sigue demostrando que la nostalgia, cuando se administra bien, puede convertirse en una máquina de hacer dinero. El diablo viste de Prada 2 continúa instalada cómodamente en lo más alto mientras pulveriza las cifras de la película original. Lo que comenzó como una secuela observada con cierto escepticismo ha terminado transformándose en uno de los grandes fenómenos comerciales del año. Más de 430 millones de dólares acumulados en todo el mundo y la sensación de que todavía le queda bastante recorrido por delante. A este ritmo, superar el medio billón parece solo cuestión de días.
Muy distinta es la situación de Mortal Kombat II, aunque tampoco puede hablarse exactamente de fracaso. La secuela arrancó con fuerza en Estados Unidos y consiguió durante su primer fin de semana casi lo mismo que la anterior entrega obtuvo durante toda su carrera comercial. Claro que aquel estreno de 2021 llegó condicionado por el modelo híbrido de HBO Max y las salas todavía intentando recuperarse de la pandemia. El contexto ahora es otro y las expectativas también.
Aun así, queda la impresión de que el cambio de fecha no terminó beneficiando demasiado a la película. Seis meses de retraso pueden parecer poca cosa, pero en una industria tan dependiente del ruido constante y la conversación inmediata, perder el momento adecuado puede costar caro. El entusiasmo inicial sigue ahí, especialmente entre los aficionados más fieles de la saga, pero da la sensación de que el techo comercial de esta nueva entrega será bastante más limitado de lo que algunos esperaban.
Mientras tanto, otras producciones avanzan en silencio lejos de las cifras gigantescas, aunque no necesariamente lejos del éxito. Las ovejas detectives, respaldada por Amazon MGM Studios, se está convirtiendo poco a poco en una de esas películas pequeñas que sobreviven gracias al boca a boca. Sus números internacionales son discretos, sí, pero también lo suficientemente sólidos como para confirmar que existe un público dispuesto a abrazar propuestas familiares hechas con cariño y personalidad. Incluso si termina explotando realmente cuando llegue al streaming, el filme ya desprende ese aroma de clásico inesperado que suele ganar adeptos con el tiempo.
Más peculiar resulta el caso de Billie Eilish – HIT ME HARD AND SOFT: The Tour en 3D. El nombre de James Cameron detrás del proyecto llamó inmediatamente la atención, aunque la realidad de la película está mucho más cerca de una experiencia de concierto inmersiva que de una obra cinematográfica convencional. Los aproximadamente veinte millones recaudados globalmente encajan bastante con lo que podía esperarse de un producto pensado, sobre todo, para los seguidores de la artista.
En paralelo, Michael continúa su propio ascenso comercial y ya se acerca peligrosamente a los 600 millones mundiales, consolidándose como otro de los grandes monstruos de la temporada. Hollywood vive uno de esos momentos curiosos en los que conviven secuelas tardías, biopics gigantescos, adaptaciones de videojuegos y conciertos filmados como si todos compitieran por demostrar qué tipo de espectáculo sigue llevando gente al cine.
Y quizá la respuesta sea sencilla: cualquiera capaz de hacer sentir que el evento merece ser vivido en pantalla grande.



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