- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
EL ACTOR DEL QUE FUE FRUTO DE LAS BROMAS DE MICHAEL JACKSON.
Con el regreso de Michael Jackson al centro de la conversación cultural gracias al esperado biopic sobre su vida, han vuelto a emerger historias que alimentan todavía más el aura extraña, fascinante e imprevisible que siempre rodeó al artista. Entre las más insólitas destaca una confesión realizada hace años por Russell Crowe, quien aseguró que el cantante pasó años gastándole bromas telefónicas… sin que ambos llegaran siquiera a conocerse en persona.
La anécdota salió a la luz durante una visita del actor australiano al programa The Graham Norton Show en 2016. Crowe se encontraba promocionando The Nice Guys junto a Ryan Gosling cuando terminó relatando una historia que parecía sacada de una comedia absurda de Hollywood.
Todo comenzó cuando Michael Jackson descubrió el alias que Crowe utilizaba para registrarse en hoteles y mantener cierta privacidad durante sus viajes. A partir de ahí, el músico convirtió aquella información en una especie de juego privado. Llamaba a las habitaciones haciéndose pasar por empleados del hotel, imitaba voces extrañas y fingía incidentes o problemas inventados simplemente para desconcertar al actor.
Lo más surrealista para Crowe era precisamente eso: nunca había tenido relación con él. Según contó entre risas, durante mucho tiempo evitó comentar aquellas llamadas porque pensaba que nadie le creería. Decir públicamente que Michael Jackson telefoneaba a tu habitación para gastarte bromas parecía demasiado extravagante incluso para los estándares de Hollywood.
Sin embargo, cuando empezó a hablar con personas cercanas al cantante, descubrió que no era un caso aislado. Al parecer, aquella afición por las llamadas absurdas formaba parte del peculiar sentido del humor del artista, que disfrutaba creando pequeñas situaciones disparatadas desde el anonimato. Crowe aseguró además que las bromas continuaron durante dos o tres años, con una constancia casi surrealista.
La historia encaja perfectamente con la imagen contradictoria que siempre acompañó a Michael Jackson: un icono mundial capaz de llenar estadios y revolucionar la música pop, pero también una figura profundamente excéntrica, infantil en algunos comportamientos y obsesionada con escapar de la normalidad que imponía su propia fama.
Quizá lo más extraño de toda esta historia es su final: después de años de llamadas, imitaciones y bromas telefónicas, Russell Crowe y Michael Jackson jamás llegaron a verse cara a cara. Como si aquellas conversaciones imposibles hubieran pertenecido más a una leyenda urbana de Hollywood que a la realidad.
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones

Comentarios
Publicar un comentario