BRETT RATNER VIAJA CON DONALD TRUMP A CHINA, PARA BUSCAR LOCALIZACIONES PARA SU "HORA PUNTA 4".

 BRETT RATNER VIAJA CON  DONALD TRUMP A CHINA, PARA BUSCAR LOCALIZACIONES PARA SU "HORA PUNTA 4".

El regreso de Brett Ratner al cine comercial llevaba años flotando como una posibilidad difusa, casi improbable. Ahora, sin embargo, comienza a tomar forma concreta con un proyecto que remite directamente a su mayor éxito: Rush Hour 4.

Casi una década después de su última película de ficción, el director parece dispuesto a reactivar la maquinaria con una nueva entrega de la popular saga iniciada en 1998. Y lo hace de una manera tan llamativa como reveladora: viajando a China en busca de localizaciones, en un contexto que trasciende lo puramente cinematográfico. Ratner ha formado parte de la comitiva encabezada por Donald Trump rumbo a Pekín, donde el mandatario tiene previsto reunirse con Xi Jinping.

En ese marco, el cineasta ha aprovechado para explorar escenarios de cara a una película que pretende devolver a la gran pantalla la química entre Jackie Chan y Chris Tucker. Juntos protagonizaron una trilogía que combinaba acción y comedia con un éxito notable en taquilla, superando los 850 millones de dólares a nivel global.

El proyecto, que será distribuido por Paramount Pictures, marca también un punto de inflexión en la trayectoria reciente de Ratner. Su carrera quedó prácticamente detenida en 2017 tras varias acusaciones de conducta inapropiada, siempre negadas por el director. Desde entonces, su presencia en la industria ha sido intermitente, con intentos fallidos de reactivar su actividad en Hollywood.

En ese contexto, su reciente incursión en el terreno documental con Melania —centrado en Melania Trump— ha funcionado como una especie de antesala. Producido por Amazon MGM Studios, el proyecto logró un recorrido comercial modesto en salas antes de integrarse en el catálogo de Prime Video.

Pero es Rush Hour 4 la que realmente define sus aspiraciones actuales. La película no solo supone el regreso a una franquicia consolidada, sino también un intento de recuperar su posición dentro del cine de gran presupuesto. Según diversas informaciones, el impulso definitivo al proyecto habría llegado tras la reconfiguración interna de Paramount bajo la órbita de David Ellison, con el respaldo indirecto de su padre, Larry Ellison.

A diferencia de entregas anteriores, el estudio no participará directamente en la financiación, que recaerá en RatPac Entertainment, actualmente vinculada a Access Entertainment. Un modelo que refleja tanto la cautela de la industria como la voluntad de Ratner de recuperar el control de su propio regreso.

Más allá de las circunstancias que rodean su producción, la incógnita principal sigue siendo si el público responderá del mismo modo que lo hizo en el pasado. Las dinámicas de la comedia de acción han cambiado, al igual que el contexto industrial y cultural. Sin embargo, la fórmula original —el choque de personalidades, el ritmo frenético, el humor físico— conserva un potencial que, bien ejecutado, podría volver a conectar con la audiencia.

Quizá por eso Ratner insiste en que este proyecto nunca dejó de estar en su horizonte. No como una oportunidad coyuntural, sino como un objetivo a largo plazo. Ahora, entre reuniones diplomáticas, escenarios internacionales y equilibrios industriales, ese regreso parece más cerca que nunca.



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