ARNOLD SCHWARZENEGGER COMPARA SU "KING CONAN" CON EL WESTERN CREPUSCULAR, "SIN PERDON".
Casi medio siglo después de alzar la espada bajo el sol implacable de Cimmeria, Arnold Schwarzenegger se prepara para regresar a uno de los personajes más icónicos de su carrera. King Conan ya no es una promesa enterrada en los archivos de Hollywood, sino un proyecto con forma, intención y horizonte: el rodaje arrancará en 2027.
Lejos de la imagen del guerrero invencible que definió Conan el Bárbaro, esta nueva entrega propone un giro tan lógico como sugestivo: el paso del tiempo. Conan ya no es el joven musculado que conquistaba reinos a golpe de acero, sino un monarca envejecido, marcado por décadas de poder, desgaste y cicatrices. Un rey que ha sobrevivido a todo… y que ahora debe enfrentarse a su propia decadencia.
La película se plantea como una continuación directa del clásico de 1982, ignorando otras iteraciones posteriores del personaje para construir un relato más íntimo, casi elegíaco. El propio Schwarzenegger ha dejado claro que el tono será crepuscular, alejándose del heroísmo físico de antaño para adentrarse en un terreno más reflexivo. La referencia no es casual: Sin perdón planea como sombra evidente sobre el proyecto. Como en aquel western, aquí el mito se revisita desde la fatiga, la memoria y la inevitabilidad del final.
Al frente de la película estará Christopher McQuarrie, un cineasta acostumbrado a manejar grandes producciones pero también a dotarlas de un pulso narrativo sólido. Tras años vinculado a la saga Misión: Imposible, su implicación en King Conan sugiere una combinación de espectáculo y densidad dramática que podría redefinir el personaje para una nueva era.
El proyecto ha sido durante décadas una quimera recurrente en la industria. Versiones impulsadas por John Milius o incluso por las hermanas Lana Wachowski y Lilly Wachowski nunca llegaron a materializarse. Ahora, con el respaldo de Conan Properties International y 20th Century Studios, parece que la espada por fin ha encontrado su camino de regreso a la pantalla.
Para Schwarzenegger, este retorno también tiene algo de ajuste de cuentas. Tras el tibio recibimiento de Terminator: Destino oscuro, el actor vuelve a una franquicia que, en cierto modo, nunca tuvo un cierre a la altura de su leyenda. King Conan se presenta así como una oportunidad de despedida, o quizá de reinvención.
Queda por ver qué tipo de rey será este Conan. Si seguirá siendo el hombre de pocas palabras que imponía su ley con la espada, o si el tiempo le habrá otorgado una voz distinta, más consciente de lo que ha perdido que de lo que aún puede conquistar. En cualquier caso, la promesa es clara: no será una historia sobre la fuerza, sino sobre lo que queda cuando esta empieza a desaparecer.

Pues si tiene que ser como el peor western de la carrera de Clint Eastwood, apañados vamos.
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