ZACH SHIELDS ESCRIBIRA LA PRECUELA DE "WEAPONS" CENTRADA EN LA TIA GLADYS.
A veces, lo que queda fuera de una película termina encontrando su propio camino. No como material descartado, sino como semilla. Eso parece haber ocurrido con la figura de la tía Gladys, un personaje que apenas ocupaba unos minutos en Weapons y que ahora se perfila como el centro de su propio relato, expandido hasta convertirse en una pieza independiente.
El proyecto, todavía bajo el título provisional de Gladys, nace con vocación de ampliar ese fragmento eliminado por cuestiones de ritmo. Una historia que, en su forma original, era apenas un apunte dentro del engranaje narrativo, pero que ahora aspira a sostenerse durante más de noventa minutos, explorando con mayor profundidad las aristas de un personaje que ya dejaba entrever algo más inquietante bajo la superficie.
Para dar forma a esta expansión, Zach Cregger no estará solo. A su lado se incorpora Zach Shields, un colaborador con experiencia en relatos que combinan espectáculo y monstruosidad, desde Krampus: Maldita Navidad hasta Godzilla y Kong: El nuevo imperio. Su presencia sugiere una posible deriva hacia un tono más expansivo, sin perder ese pulso extraño que caracteriza el cine de Cregger.
En el centro de todo permanece Amy Madigan, cuya interpretación ha cobrado aún más peso tras su reciente reconocimiento en la industria. Su regreso como Gladys no solo aporta continuidad, sino que refuerza la idea de que este spin-off no será un simple añadido, sino una pieza con identidad propia.
Mientras tanto, Cregger sigue avanzando en paralelo por otros territorios. Su próxima incursión en el universo de Resident Evil promete romper con todo lo anterior, alejándose tanto de la saga protagonizada por Milla Jovovich como del intento de reinicio con Resident Evil: Bienvenidos a Raccoon City. Con Austin Abrams al frente, el director ha dejado claro que busca una película más salvaje, casi desatada, cercana al espíritu de Terroríficamente muertos que a sus propios trabajos como Barbarian.
Ese contraste resulta revelador. Por un lado, una precuela que nace de lo contenido, de lo sugerido y eliminado; por otro, un proyecto que abraza el exceso y la libertad formal. Entre ambos extremos se dibuja el momento actual de un cineasta que no parece interesado en repetirse.
Y en algún punto intermedio quedan también otros guiones, como Flood o Henchmen, ideas que esperan su oportunidad en una industria que, por ahora, parece más que dispuesta a seguir explorando el imaginario de Cregger. Porque cuando un creador conecta con el público, incluso sus fragmentos descartados pueden convertirse en nuevas puertas de entrada.

Este personaje es lo único que me gusto de esta pelicula.
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