VANESSA KIRBY, VIAJERA ESPACIAL EN SU NUEVO PROYECTO.

 VANESSA KIRBY, VIAJERA ESPACIAL EN SU NUEVO PROYECTO.

El espacio vuelve a convertirse en territorio para el suspense, aunque en manos de Kitty Green no parece que vaya a ser un escenario para la épica convencional, sino un lugar donde la tensión psicológica y los dilemas morales pesan tanto como la inmensidad del vacío. Su nueva película, The Spacesuit, acaba de reunir a Vanessa Kirby y Lewis Pullman como protagonistas de un proyecto que, sobre el papel, mezcla drama íntimo, thriller y exploración espacial con una premisa especialmente sugerente.

Lejos de plantearse como una aventura cósmica tradicional, la película se articula alrededor de una crisis. En vísperas del lanzamiento de una misión espacial, una astronauta interpretada por Kirby se enfrenta a una decisión imposible tras un incidente con su copiloto, encarnado por Pullman. Ese hecho no solo altera el rumbo de la misión, sino que abre una carrera contrarreloj marcada por la presión, la culpa y las consecuencias de una elección que amenaza con afectar a toda la tripulación.

Hay algo particularmente coherente en imaginar a Kitty Green dentro de este terreno. Aunque cambie oficinas opresivas o moteles aislados por una misión espacial, su cine siempre ha estado obsesionado con las estructuras de poder invisibles, las tensiones soterradas y los silencios cargados de amenaza. The Assistant ya convertía lo cotidiano en un mecanismo de ansiedad casi insoportable; The Royal Hotel hacía lo mismo con el peligro latente. Todo indica que The Spacesuit quiere trasladar esa misma sensibilidad a un escenario mucho más vasto, pero quizá igual de claustrofóbico.

Ese contraste parece ser uno de los grandes atractivos del proyecto: una historia de gran escala que, en esencia, parece mirar hacia dentro. No tanto una película sobre el espacio como sobre lo que sucede cuando seres humanos son empujados a decisiones límite.

Vanessa Kirby encaja de forma natural en ese registro. Su carrera lleva años moviéndose entre personajes sometidos a enorme presión emocional, y aquí, además de protagonizar, participa como productora ejecutiva a través de su sello Aluna, señal de una implicación creativa mayor. A su lado, Lewis Pullman continúa consolidándose como una presencia cada vez más sólida y versátil, sumándose a un relato que parece apoyarse mucho en la química y la tensión entre ambos.

El equipo de producción también refuerza la sensación de proyecto autoral con ambición. La presencia de James Schamus y Scott Macaulay, colaboradores habituales del cine independiente más prestigioso, sugiere que no se trata simplemente de un thriller espacial con envoltorio elegante, sino de una propuesta pensada para habitar ese territorio donde el cine de ideas y el suspense se encuentran.

No deja de ser significativo que el anuncio llegue en un momento en que el imaginario espacial vive una nueva revitalización, impulsado también por el eco mediático de Artemis II. Pero mientras otros proyectos miran hacia la conquista o el asombro, The Spacesuit parece interesada en otra frontera: la emocional.

Y quizá ahí reside su mayor promesa. Bajo el traje espacial, bajo la tecnología y el vértigo de la misión, late la posibilidad de un thriller donde el verdadero abismo no esté fuera de la nave, sino dentro de quienes la pilotan.


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