TOMMY LEE JONES SE PONDRA EN LA PIEL DE JOHN WAYNE.
En un momento en que el western busca nuevas formas de dialogar con su propia mitología, la figura de Tommy Lee Jones se cruza con la sombra de John Wayne en una reinterpretación que apunta más a la introspección que al simple homenaje. El ángel y el pistolero, aquel título de 1947 dirigido por James Edward Grant, regresa ahora bajo el paraguas de Angel Studios, convertido en una de las apuestas más singulares de su ambicioso calendario para 2026.
Lejos de ser un western convencional, la historia original ya planteaba un territorio moral poco habitual dentro del género: el de la redención frente a la violencia. Un forajido herido encontraba refugio en una familia cuáquera, enfrentándose no solo a sus perseguidores, sino a una transformación interior que cuestionaba la esencia misma del “hombre del Oeste”. Esa tensión entre fe y violencia, entre renuncia y supervivencia, es la que ahora se reabre con una mirada contemporánea que podría encontrar en Jones un intérprete especialmente adecuado para explorar sus zonas más crepusculares.
Este proyecto no llega solo. Forma parte de una estrategia más amplia con la que el estudio refuerza su identidad, apostando por relatos de fuerte carga temática y vocación popular. En ese mismo impulso se inscribe Runner, un thriller dirigido por Scott Waugh que propone un desplazamiento interesante en la carrera de Owen Wilson, acompañado por Alan Ritchson. La elección no es casual: se trata de expandir registros y atraer a un público que quizá no asocie al actor con el terreno de la acción más física.
El recorrido del estudio también mira hacia la historia con un proyecto ambientado en la Guerra Fría, centrado en el vínculo entre Ronald Reagan y Mikhail Gorbachev, interpretados por Jeff Daniels y Jared Harris. A esta línea se suma un biopic sobre Milton Hershey con Finn Wittrock al frente, así como Drummer Boy, un musical de ambientación navideña que subraya la diversidad de géneros que la compañía busca abarcar.
En paralelo, el estudio continúa desarrollando proyectos ya conocidos, como la adaptación animada de Rebelión en la granja dirigida por Andy Serkis, además de Young Washington, de Jon Erwin, y la producción bíblica Zero A.D., firmada por Alejandro Monteverde.
Con todo ello, Angel Studios consolida una hoja de ruta que combina ambición industrial y una identidad muy definida, apoyada además en su modelo participativo, la Angel Guild. Tras el impacto de Sound of Freedom, el estudio parece decidido a reforzar su posición con una oferta variada que, sin renunciar al espectáculo, busca mantener un pulso temático reconocible.
En ese contexto, el regreso de El ángel y el pistolero no es solo una revisitación de un clásico, sino una declaración de intenciones: volver a un género fundacional para replantear sus valores, y hacerlo desde una mirada que, como en el original, pone el alma del personaje por delante del ruido de los disparos.

Me encanta Tommy Lee Jones, pero al lado de John Wayne esto no tiene color. a parte de que se trata de un remake con una diferencia de edad muy grande de los dos actores, interpretando al personaje central.
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