"SUPER MARIO GALAXY", ALCANZA EL LIDERATO DE LA PELICULA MAS TAQUILLERA DEL AÑO.
Hay veces en las que la taquilla dibuja un mapa inesperado del cine contemporáneo. Esta semana, ese mapa tiene forma de fontanero intergaláctico. Super Mario Galaxy: La película se ha disparado hasta rozar los 750 millones de dólares en todo el mundo, convirtiéndose sin demasiada discusión en el gran fenómeno comercial del año. Ni siquiera el empuje de Pegasus 3 ha podido hacerle sombra en lo más alto de la clasificación global.
En paralelo, el músculo de las plataformas sigue buscando su sitio en la gran pantalla. Proyecto Salvación ya acumula 573 millones y tiene a tiro una marca simbólica: superar lo logrado por F1 La película el pasado año. De conseguirlo, no solo batiría un récord interno, sino que reforzaría una estrategia que ya no parece experimental. Amazon ha decidido mantener la película exclusivamente en salas mientras el público responda, un gesto que suena menos a prueba y más a declaración de intenciones. Y en ese eco industrial resuenan nombres como Apple —todavía tanteando el terreno— o incluso Netflix, que podría encontrar en The Adventures of Cliff Booth su primera gran apuesta verdaderamente teatral.
En un terreno aún más modesto, Normal confirma que hay estrenos cuya lectura exige matices. Con menos de 20 millones de coste y una importante recuperación vía ventas internacionales, sus poco más de 2,5 millones en salas estadounidenses no resultan tan decepcionantes como podría parecer a simple vista. Es el tipo de película que juega otra partida, lejos del ruido de los grandes titulares.
Algo parecido ocurre con Mother Mary, que ha comenzado su andadura con apenas cinco salas pero con una media por copia notablemente sólida. Es un debut pequeño, sí, pero con ese aroma a crecimiento progresivo que muchas veces termina dando la sorpresa cuando llega la expansión.
Y luego están los casos que consolidan identidades. El drama ya ronda los 90 millones globales, confirmándose como uno de los grandes éxitos de la productora en los últimos tiempos, incluso antes de su desembarco en España. Un éxito que convive, curiosamente, con fenómenos más locales pero igual de contundentes: Torrente presidente sigue escalando posiciones históricas en nuestro país, recordando que el pulso del público también se mide en clave doméstica.
Así, entre récords, estrategias industriales y pequeños triunfos silenciosos, la taquilla vuelve a demostrar que no hay una única manera de ganar. Solo distintas formas de resistir, crecer… y, con un poco de suerte, perdurar en cartelera.



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