SE OFICIALIZA QUE MICHAEL B. JORDAN Y AUSTIN BUTLER SERÁN LOS PROTAGONISTAS DE LA NUEVA "CORRUPCION EN MIAMI" PARA EL CINE.

 SE OFICIALIZA QUE MICHAEL B. JORDAN Y AUSTIN BUTLER SERÁN LOS PROTAGONISTAS DE LA NUEVA "CORRUPCION EN MIAMI" PARA EL CINE.

Había rumores desde hacía meses, pero ahora ya es oficial: Corrupción en Miami vuelve al cine con una apuesta que no se parece a una simple resurrección nostálgica. Universal ha decidido mirar hacia el mito y no hacia el remake, y lo hace con una combinación de estrellas, músculo industrial y ambición estética que apunta a algo mayor que una operación de catálogo. Miami Vice ’85 ya tiene rostro: Austin Butler será Sonny Crockett y Michael B. Jordan encarnará a Rico Tubbs en una reinterpretación que recupera el espíritu ochentero de la serie original, aquella criatura elegante y febril concebida por Anthony Yerkovich y elevada por el pulso visual de Michael Mann.

La noticia no está solo en el casting —dos intérpretes con carisma para convertir una producción en acontecimiento—, sino en la dirección creativa que se ha elegido. En vez de continuar la senda sombría y contemporánea del film de 2006 con Colin Farrell y Jamie Foxx, esta nueva versión viaja directamente al corazón del mito: coches deportivos bajo luces de neón, narcotráfico, paranoia policial, noches húmedas de Florida y ese romanticismo desencantado que convirtió la serie en un fenómeno cultural. La película se inspira de forma explícita en el legendario episodio piloto y en la primera temporada, probablemente la más pura en tono y atmósfera.

Que Joseph Kosinski esté al frente refuerza la sensación de espectáculo de alto voltaje. El director de Top Gun: Maverick y F1 parece hecho para un universo donde la velocidad, la precisión visual y la iconografía masculina importan tanto como la trama. Además, el rodaje en IMAX sugiere que no se tratará de una evocación retro sino de una reinvención de gran formato. Una Miami Vice concebida para sentirse enorme.

El guion lleva la firma final de Dan Gilroy, nombre que invita a pensar en algo más sinuoso de lo habitual, más cerca del thriller nervioso que del mero ejercicio de estilo. Y eso puede ser decisivo: porque Miami Vice, en sus mejores momentos, nunca fue solo moda y música; era también fatalismo, corrupción, identidades en fuga.

Curiosamente, mientras Kosinski prepara esta inmersión en el crimen tropical, su agenda empieza a tensarse hasta el límite. Sus posibles regresos a las secuelas de Top Gun: Maverick y F1 están en el aire, y Jerry Bruckheimer ya mueve fichas buscando posibles relevos. No deja de ser revelador que el productor, siempre olfateando el siguiente gran espectáculo, esté reorganizando el tablero mientras otra pieza misteriosa se cocina en paralelo: ese thriller conspirativo para Apple escrito por Zach Baylin, descrito como una especie de Todos los hombres del presidente cruzada con ovnis. Solo la premisa ya parece salida de un sueño febril de los setenta.

Pero antes de extraterrestres y maniobras políticas, toca Miami. Toca volver a las sombras azuladas, a las lanchas sobre la bahía y a los policías que parecen estrellas de rock. Hollywood lleva años buscando resucitar iconos, pero pocas veces uno regresa con esta mezcla de respeto y ambición.

Si sale bien, Miami Vice ’85 no será una revisitación. Será una descarga eléctrica. Una nueva noche interminable sobre el asfalto mojado.



Comentarios

  1. La anterior versión para el cine dejaba mucho que desear y esta no creo que sea una agradable sorpresa.

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