¿QUE SUCEDE CON LA PELICULA QUE WOODY ALLEN IBA A RODAR EN MADRID?
La idea, en su momento, sonaba casi a déjà vu. Woody Allen regresando a España, esta vez con Madrid como escenario y como reclamo explícito en el propio título, evocaba inevitablemente el eco de Vicky Cristina Barcelona, aquella postal luminosa que terminó incluso rozando la gloria de los premios para Penélope Cruz. Pero el contexto ya no es el mismo, ni la industria, ni la posición del propio cineasta dentro de ella.
Lejos de Hollywood desde hace años, Allen ha ido encontrando refugio en Europa, encadenando rodajes que dibujan una geografía creativa alternativa: de Rifkin's Festival, filmada en San Sebastián, a Golpe de suerte, rodada en Francia. Su siguiente paso parecía claro cuando se anunció un acuerdo con las instituciones madrileñas para levantar su película número 51, con financiación incluida y una condición tan simbólica como concreta: que “Madrid” figurara en el título.
Sin embargo, lo que debía ponerse en marcha en la primavera de 2026 permanece, de momento, en un extraño limbo.
No ha habido visitas, ni localizaciones, ni señales de actividad por parte de Gravier Productions ni de Wanda Visión, las entidades implicadas en el proyecto. El silencio se ha prolongado tanto que ya no suena a pausa, sino a paréntesis indefinido. Más aún cuando, según algunas informaciones, el propio Allen habría dejado caer recientemente que no tiene ninguna película en marcha.
La paradoja es evidente. El proyecto nacía como una apuesta estratégica para reforzar la imagen de la capital, una forma de convertir a Madrid en escenario y escaparate internacional bajo la mirada de un autor reconocible. Pero esa combinación de incentivos —financiación, facilidades logísticas, visibilidad— no ha terminado de cristalizar en algo tangible.
Quizá sea una cuestión de tiempos, de encaje creativo o, simplemente, de circunstancias que no han trascendido. O quizá, como ocurre a veces en el cine, el proyecto se quede en esa categoría ambigua de las películas que casi fueron.
Lo cierto es que, por ahora, ese hipotético título con “Madrid” en letras grandes sigue siendo más una idea que una realidad. Y el regreso de Woody Allen a España, una posibilidad en suspenso.

Se dijo en primavara, aún no ha finalizado la primavera, pero si que es raro que no haya ya ni localizaciones, me da que esto irá a parar al sueño de los justos.
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