¿POR QUÉ SE CANCELO LA PELICULA DE TOM CRUISE SOBRE UNA ESTACION ESPACIAL INTERNACIONAL?.
Mientras el cine sigue mirando al cielo en busca de nuevas fronteras, la realidad ya ha demostrado que la carrera espacial no es solo cosa del pasado. El pulso entre Estados Unidos y Rusia continúa reescribiéndose tanto en la órbita terrestre como en la imaginación de Hollywood, donde la ambición por rodar más allá del planeta ha dejado de ser una fantasía lejana.
La prueba más tangible de ese avance llegó en 2023, cuando Vyzov (The Challenge) se convirtió en la primera película rodada en el espacio. Bajo la dirección de Klim Shipenko y con Yuliya Peresild como protagonista, el proyecto ruso logró lo que durante años parecía reservado a los titulares imposibles: filmar en la Estación Espacial Internacional con el respaldo de Roscosmos y, en última instancia, del gobierno de Vladimir Putin.
Ese precedente dejó en una posición incómoda a uno de los proyectos más mediáticos de Hollywood. Tom Cruise llevaba tiempo trabajando junto a Doug Liman en una película que aspiraba a rodarse también en la ISS, con el apoyo de NASA y la infraestructura tecnológica de SpaceX, fundada por Elon Musk. Sin embargo, la iniciativa se vino abajo cuando el equipo entendió que debía someterse a procesos de aprobación política que implicaban al gobierno de Donald Trump. Una línea que prefirieron no cruzar, alejándose de un proyecto que prometía redefinir el cine de acción.
En paralelo, la exploración espacial real seguía avanzando con misiones como Artemis II, cuyo viaje alrededor de la cara oculta de la Luna ha reavivado tanto la competencia geopolítica como el interés cultural por el espacio. Ese entusiasmo ha tenido su eco en la industria del entretenimiento, donde incluso durante entrenamientos de astronautas circulaban referencias cinéfilas como la supuesta fascinación por Proyecto salvación, una curiosa muestra de cómo ficción y realidad se retroalimentan.
Pero el sueño no termina en rodar escenas aisladas. Hubo quien quiso ir más allá. La compañía Space Entertainment Enterprise anunció la creación de un estudio cinematográfico en órbita, un módulo diseñado para producir contenidos en microgravedad con la ayuda de Axiom Space. Inspirado en los universos de Julio Verne o la estética visionaria de Star Trek, el proyecto prometía emisiones en directo, rodajes y eventos en pleno espacio. Sin embargo, hoy permanece en pausa, suspendido entre la ambición y la complejidad técnica.
Mientras tanto, otras iniciativas más modestas han seguido abriendo camino. Figuras como William Shatner o Jesús Calleja han cruzado la línea de Kármán gracias a Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, demostrando que el turismo espacial ya no es un concepto abstracto, sino un paso intermedio hacia algo mayor.
Quizá el verdadero desenlace de esta historia aún esté por escribirse. Entre proyectos cancelados, hitos rusos y sueños industriales congelados, el cine en el espacio sigue orbitando en torno a una idea persistente: que algún día, rodar entre estrellas dejará de ser noticia para convertirse en rutina. Y cuando eso ocurra, puede que la ficción, por fin, haya alcanzado a la realidad.

Permisos o no con la administración Trump, eso era lo de menos, la realidad que hacer un film de esa forma, supondría una riñonada en su coste, un coste que muy posiblemente jamás se recuperaría en taquilla.
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