PABLO BERGER GALARDONADO CON EL PREMIO CIUDAD DE LA LUZ QUE RECIBIRA EN EL FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE ALICANTE 2026.

 PABLO BERGER GALARDONADO CON EL PREMIO CIUDAD DE LA LUZ QUE RECIBIRA EN EL FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE ALICANTE 2026.

El cine de Pablo Berger vuelve a colocarse en el centro del foco, esta vez no por el estreno de una nueva obra, sino por el reconocimiento a una trayectoria que ha sabido moverse siempre entre la fidelidad a una voz propia y el riesgo constante. El director recibirá el Premio Ciudad de la Luz en la 23ª edición del Festival Internacional de Cine de Alicante, un galardón que se entregará durante la gala inaugural del próximo 23 de mayo en el Teatro Principal de Alicante.

El premio, que en el pasado ha distinguido a nombres tan diversos como Alejandro Amenábar, Álex de la Iglesia, Isabel Coixet o Rodrigo Sorogoyen, reconoce ahora a un cineasta que ha construido una filmografía breve pero intensamente personal. Berger, agradecido, ha recibido el homenaje con una mezcla de emoción y honestidad, reivindicando ese vínculo casi inevitable entre el creador y el reconocimiento: pequeñas confirmaciones que empujan a seguir adelante.

Lo cierto es que su carrera ha estado marcada por una constante exploración de formas y géneros. Desde la melancólica y ácida Torremolinos 73 hasta el juego surrealista de Abracadabra, pasando por el silencioso y arrebatador universo de Blancanieves o la delicadeza animada de Robot Dreams, su obra parece guiada por una misma pulsión: contar desde la imagen aquello que las palabras no alcanzan.

Ese rasgo es precisamente el que se ha subrayado desde la organización del certamen. Se habla de Berger como un “verso libre”, un autor que no se limita a rodar historias, sino que construye mundos con una precisión casi artesanal. Hay en su cine una fe absoluta en el poder visual, en la capacidad de emocionar sin necesidad de subrayados, algo que Blancanieves convirtió en manifiesto y que Robot Dreams ha llevado a una nueva dimensión contemporánea.

El reconocimiento no llega solo como un gesto simbólico, sino acompañado de una retrospectiva que permitirá revisitar su filmografía en distintos espacios de la ciudad, en colaboración con la Universidad de Alicante. Proyecciones abiertas, encuentros con el público y una presentación especial de Robot Dreams en Ciudad de la Luz compondrán un recorrido que no solo mira al pasado, sino que reactiva su obra en presente.

Porque si algo define la trayectoria de Pablo Berger es esa capacidad de transitar entre lo íntimo y lo universal sin perder identidad. Su cine, profundamente arraigado en lo local, ha sabido dialogar con espectadores de todo el mundo, demostrando que la emoción —cuando es honesta— no entiende de fronteras.

Este premio, en el fondo, no hace más que confirmar algo que su filmografía ya había dejado claro: que Berger pertenece a esa rara estirpe de directores que no se acomodan, que entienden cada película como un salto al vacío. Y en ese vértigo, precisamente, es donde su cine encuentra su verdadera razón de ser.




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