NOAH HAWLEY SERÁ EL ENCARGADO DE PONERSE DETRÁS DE LAS CAMARAS EN EL REMAKE DE "ATERRADOS".

 NOAH HAWLEY SERÁ EL ENCARGADO DE PONERSE DETRÁS DE LAS CAMARAS EN EL REMAKE DE "ATERRADOS".

El terror, cuando funciona, no necesita reinventarse, sino encontrar nuevas formas de incomodar. Y en ese terreno, la noticia de que Noah Hawley se enfrentará a una reinterpretación de Aterrados resulta especialmente sugerente. No tanto por lo que sabemos —que es poco—, sino por lo que implica: el cruce entre una sensibilidad televisiva muy marcada y una de las propuestas más inquietantes del terror argentino reciente.

La película original, dirigida por Demián Rugna, se construía desde lo cotidiano para deslizarse progresivamente hacia lo inexplicable. Un barrio cualquiera de Buenos Aires se convertía en el escenario de fenómenos imposibles: desapariciones sin rastro, presencias invisibles, cadáveres que desobedecen la lógica de la muerte. Más que una historia cerrada, era una acumulación de anomalías que terminaban por generar una atmósfera profundamente perturbadora.

El nuevo proyecto, respaldado por Warner Bros. Pictures, no se plantea como una simple copia, sino como una “reinvención”. Un término que, en este contexto, abre más preguntas que respuestas. ¿Se mantendrá esa estructura fragmentada y opresiva? ¿O se optará por una narrativa más convencional? De momento, el argumento permanece bajo llave, aunque sí se ha confirmado la implicación directa de Rugna en el desarrollo, colaborando con Hawley en el guion.

No es una elección casual. Hawley ha demostrado en televisión —especialmente con Fargo y Legión— una habilidad particular para deformar la realidad y jugar con lo psicológico, una cualidad que podría encajar de forma natural con el universo de Aterrados. Además, su actual vínculo con la franquicia Alien, a través de la serie Alien: Planeta Tierra, refuerza su afinidad con lo inquietante y lo desconocido.

En paralelo, su trayectoria en el cine sigue siendo breve: Lucy in the Sky permanece como su única incursión hasta la fecha. Quizá por eso este remake se percibe también como una oportunidad, un terreno donde consolidar una voz propia en la gran pantalla.

Lo más interesante, sin embargo, es la naturaleza misma del material original. Aquella colección de fenómenos imposibles —voces en tuberías, fuerzas invisibles, presencias que irrumpen sin explicación— no solo construía terror, sino desconcierto. Si Hawley logra preservar esa sensación de lo incomprensible, sin domesticarla en exceso, el resultado podría ser algo más que un remake: una nueva forma de inquietud, nacida de un mismo núcleo, pero con otra mirada.

Porque a veces, lo verdaderamente aterrador no es lo que vemos, sino aquello que nunca llegamos a entender del todo.



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