"MICHAEL" ARRASA EN SU PRIMERA TOMA DE CONTACTO CON EL PUBLICO.

 "MICHAEL" ARRASA EN SU PRIMERA TOMA DE CONTACTO CON EL PUBLICO.

En un panorama donde cada fin de semana parece repetir fórmulas conocidas, ha sido precisamente una película construida a partir de una fórmula reconocible la que ha impuesto su ley. Michael, rodeada de expectativas, controversias y fervor de fan, ha irrumpido con una fuerza comercial imposible de ignorar: más de 217 millones de dólares en apenas cinco días y el mejor arranque que recuerda este tipo de biopics convertidos casi en género propio.

No deja de resultar curioso. Un modelo narrativo que a menudo se acusa de vivir de la repetición acaba encontrando, una vez más, un músculo taquillero formidable. Quizá porque estos relatos funcionan menos como cine y más como mitología empaquetada. El público responde, incluso cuando la crítica duda.

Y lo ha hecho además en un fin de semana particularmente concurrido, donde había competencia para repartir atención. Cuenta atrás, Incontrolable, Over Your Dead Body o Desert Warrior llegaban con aspiraciones diversas, mientras Mother Mary ampliaba presencia de forma ambiciosa y el regreso en salas de El club de la lucha añadía una nota cinéfila de enorme peso. Pero nada de eso logró alterar demasiado el tablero. El dominio fue claro.

Mientras tanto, el gran monstruo animado del momento sigue avanzando sin perder impulso. Super Mario Galaxy: La película encara ya el horizonte de los mil millones mundiales, cifra descomunal que confirma su condición de fenómeno, aunque también empieza a insinuarse que no alcanzará el techo estratosférico de su predecesora. Aun así, hablar de una “ligera bajada” cuando se coquetea con semejantes cifras resulta casi un ejercicio de ironía industrial.

No es la única que sigue sumando músculo. Proyecto Salvación ya ha cruzado los 600 millones, consolidándose como uno de los títulos más sólidos de la temporada. También El drama ha superado con holgura la barrera de los 100 millones, y La momia de Lee Cronin continúa comportándose por encima de muchas previsiones con más de 65 millones acumulados. Un mercado que, lejos de mostrar agotamiento, parece calentando motores.

Incluso entre los tropiezos hay movimientos interesantes. Algunas apuestas han pinchado con estrépito —hay carreras que parecían buscar el golpe desde el primer paso—, recordando que no todo ruido promocional se traduce en interés real. La taquilla sigue siendo brutalmente honesta.

Lo interesante es que todo esto sucede justo antes del tradicional arranque del llamado verano cinematográfico, esa fase del calendario donde Hollywood despliega su artillería pesada. Y el próximo disparo llega con El diablo viste de Prada 2, un título que mezcla nostalgia, star power y curiosidad generacional en proporciones potencialmente explosivas.

El pulso comercial, en cualquier caso, deja una fotografía reveladora: los grandes eventos siguen mandando, las franquicias conservan su tirón, el biopic todavía sabe convocar multitudes y el público continúa premiando aquello que convierte el estreno en acontecimiento.

Porque al final, en medio de secuelas, reestrenos, sorpresas y batacazos, la taquilla sigue funcionando como una narración paralela. Una donde también hay héroes, caídas y giros inesperados.

Y este fin de semana, sin demasiada discusión, el protagonista ha sido Michael. Aunque quizá la historia grande apenas esté empezando.



Comentarios

  1. Veremos que sucede con su segunda semana en cartel y ya conociendo las negativas criticas.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario