MATT DAMON Y BEN AFFLECK RINDEN UN HOMENAJE A ROBIN WILLIAMS.

MATT DAMON Y BEN AFFLECK RINDEN UN HOMENAJE A ROBIN WILLIAMS.

Antes de los focos, de las alfombras rojas y de las estatuillas doradas, hubo dos amigos con más empeño que certezas. Matt Damon y Ben Affleck escribieron un guion en los márgenes de su juventud, puliéndolo entre dudas, rechazos y revisiones interminables. Aquella historia, que acabaría convertida en El indomable Will Hunting, estuvo a punto de quedarse en eso: una promesa sin destino.

La intervención de Robin Williams lo cambió todo. No fue solo una cuestión de interpretación, sino de convicción. Cuando el actor leyó el libreto y decidió implicarse, el proyecto dejó de tambalearse. Frente a las presiones del estudio, que buscaban moldear la historia hasta hacerla irreconocible, su respaldo funcionó como un ancla. De pronto, aquello que parecía frágil adquirió peso. Y lo que vino después es ya parte de la historia del cine.

Años más tarde, ese gesto sigue resonando. Durante la entrega del Premio Robin Williams por parte de Bring Change To Mind —fundada por Glenn Close para visibilizar la salud mental—, Damon y Affleck encontraron una forma sencilla, casi doméstica, de recordar a quien consideran decisivo en sus vidas.

El escenario no era casual: San Francisco. Y el homenaje tampoco quiso ser grandilocuente. Ambos actores, fieles seguidores de los Red Sox, se colocaron gorras de los San Francisco Giants, el equipo de Williams. Un gesto mínimo que, sin embargo, contenía toda una declaración de afecto. Damon lo resumió con una mezcla de humor y reverencia: era la primera vez que hacía algo así en décadas, y lo hacía por él.

Las palabras que siguieron no buscaron la épica, sino la memoria. Damon recordó cómo, en el instante en que Williams se comprometió con la película, desaparecieron los obstáculos. Affleck, por su parte, fue más allá, señalando el vínculo entre aquella historia —centrada en un joven herido que necesita ser escuchado— y la sensibilidad del propio Williams hacia la fragilidad humana.

No es un detalle menor. Que ese reconocimiento llegue de la mano de una organización dedicada a la salud mental añade una capa de sentido que trasciende el recuerdo personal. Como si la huella de Williams no se limitara a su talento, sino también a la forma en que entendía a los demás.

La gala, en la que estuvieron presentes sus hijos, logró recaudar una cifra considerable, pero lo verdaderamente significativo flotaba en el ambiente: la certeza de que algunas influencias no se miden en premios ni en cifras, sino en el momento preciso en que alguien decide creer en ti cuando todo lo demás parece a punto de desmoronarse.



Comentarios

  1. Excelente pelicula, con un extraordinario como siempre Robin Williams.

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