MARTIN SCORSESE TIENE LA IDEA DE RODAR DOS LARGOMETRAJES ESTE 2026.

 MARTIN SCORSESE TIENE LA IDEA DE RODAR DOS LARGOMETRAJES ESTE 2026.

Hubo un momento reciente en el que el mapa creativo de Martin Scorsese parecía desplegarse en varias direcciones a la vez, como si el cineasta quisiera abarcar toda una vida de historias pendientes en un solo impulso. Mientras el eco de Los asesinos de la luna aún resonaba con fuerza —celebrada, analizada, casi diseccionada—, su mirada ya se proyectaba hacia dos biografías tan distintas como complementarias: la de Frank Sinatra y una nueva aproximación a la figura de Jesucristo, concebida como promesa personal al papa Francisco.

Ambos proyectos, Sinatra y The Life of Jesus, nacieron con vocación inmediata, casi urgente. La idea era rodarlos en continuidad, entre estaciones, como si el tiempo empezara a ser un recurso demasiado valioso como para desperdiciarlo. Sin embargo, la maquinaria del cine —caprichosa, lenta, llena de fricciones invisibles— terminó por imponer su lógica: derechos que no llegan, guiones que se resisten, negociaciones que se diluyen. Y así, lo que parecía inminente quedó en suspenso.

Resulta paradójico que, de ese proyecto inconcluso sobre Sinatra, haya sobrevivido al menos una intuición: la pareja formada por Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawrence. Iban a encarnar al cantante y a Ava Gardner, pero hoy son el eje de otra película completamente distinta, What Happens at Night, que Scorsese rueda en Praga y que supone, además, un regreso a territorios de inquietud y sombra que ya exploró en Shutter Island.

Este thriller, concebido en principio como una pieza única antes de entrar en fase de montaje y estreno, ha terminado siendo el inicio de algo más ambicioso. Porque, casi sin pausa, Scorsese planea encadenar un segundo rodaje en Nueva Orleans. Una decisión que remite directamente a aquel plan frustrado de rodar dos películas consecutivas, como si ahora, en otro contexto, aquella idea encontrara una nueva oportunidad.

El proyecto en cuestión responde, por ahora, al título provisional de Midnight Vendetta, y nace de un guion firmado por Eric Roth, veterano artesano de relatos densos y precisos. La propuesta se sitúa en los márgenes de la historia oficial: la llegada de la mafia italiana a Nueva Orleans a finales del siglo XIX, cuando las tensiones importadas desde Europa comenzaron a echar raíces en suelo estadounidense. Es, en esencia, el germen del crimen organizado italoamericano que el propio Scorsese ha revisitado en múltiples ocasiones, aunque aquí se abordaría desde su origen más crudo.

El asesinato del jefe de policía David Hennessy en 1890, uno de los episodios más turbulentos de aquella época, se perfila como un punto de anclaje narrativo. Un suceso que no solo desató violencia, sino que reveló hasta qué punto las estructuras del poder estaban empezando a resquebrajarse bajo la presión de estas nuevas fuerzas.

Y, sin embargo, hay algo en todo esto que invita a la cautela. Midnight Vendetta aún no tiene reparto confirmado, y en el universo de Scorsese eso puede significar muchas cosas: desde un proyecto en plena gestación hasta una idea que podría diluirse como tantas otras antes de encontrar su forma definitiva. A sus 83 años, el director sigue moviéndose con una energía casi desafiante, pero también con la conciencia de que cada película es, quizás, una batalla contra el tiempo.

Tal vez por eso su cine actual se percibe como una carrera contra el olvido, una necesidad de seguir contando historias antes de que se apaguen. Y en ese impulso —entre proyectos que se caen y otros que emergen con fuerza inesperada— se dibuja el retrato de un cineasta que aún no ha dicho su última palabra.



Comentarios

  1. Scorsese como Ridley Scott están luchando contra su reloj biológico, son mayores, saben que no les queda mucho tiempo para estar en activo, y su ritmo de trabajo es grande.

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