- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
LEONARDO SBARAGLIA Y FRANCO NERO PROTAGONISTAS DE "EL SOBRINO", FILM QUE ESTRENARA NETFLIX.
Después de años de silencio en el largometraje, Damián Szifron vuelve al cine con una propuesta que, sobre el papel, parece contener todo aquello que ha hecho de su mirada una de las más singulares del cine contemporáneo: tensión emocional, ironía, pulsión humana y una inclinación natural por convertir los conflictos íntimos en territorios imprevisibles. Su regreso se llama El sobrino, y no es un regreso menor.
Netflix ha puesto en marcha este ambicioso proyecto internacional que encuentra en Szifron no solo a un autor de prestigio, sino a un cineasta capaz de convertir una premisa aparentemente contenida en un campo de batalla emocional. El punto de partida ya tiene algo fascinante: un pianista consagrado ve amenazada su identidad cuando descubre que su joven sobrino posee un talento prodigioso capaz de superarlo. No es solo una historia sobre música. Es una historia sobre ego, herencia, celos, admiración y ese territorio incómodo donde el amor familiar puede rozar la competencia.
Que todo esto suceda bajo la forma de una comedia dramática no sorprende viniendo de Szifron. Siempre ha sabido deslizar humor en zonas de inquietud moral. Y aquí parece dispuesto a volver a ese equilibrio entre ligereza y vértigo emocional para explorar algo profundamente humano: qué ocurre cuando el genio deja de sentirse único.
Leonardo Sbaraglia encabeza un reparto que promete una densidad interpretativa notable. A su alrededor orbitan nombres como Rita Cortese, Luisana Lopilato, Valeria Lois y el debutante Luan Adler Fuks, con apariciones especiales que añaden un inesperado vuelo internacional, desde Vincent Macaigne hasta Franco Nero, figura casi legendaria cuyo solo nombre convoca una memoria entera del cine europeo.
Hay además algo estimulante en el marco que rodea la producción. Rodada entre Argentina, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos, El sobrino parece pensada para moverse entre geografías como también entre registros. Ramos Mejía como punto de partida y ciudades como Hamburgo, Londres o Nueva York como estaciones de un relato con ambición global.
También resulta revelador que Szifron describa el proceso de rodaje en términos casi mágicos, como si reivindicara el cine como un acto de creación febril y artesanal frente a la lógica industrial. En esa idea parece latir el corazón del proyecto. Porque todo indica que la película hablará tanto del arte como desde el arte.
No es casual que desde producción se subraye el guion como uno de los mejores que han leído. Hay una expectativa especial alrededor de este regreso porque Relatos salvajes no fue solo un éxito, fue un fenómeno cultural. Volver después de una obra así implicaba riesgo. Y quizá por eso resulta tan sugerente que Szifron no haya optado por repetirse, sino por desplazarse hacia algo aparentemente más íntimo, pero acaso más complejo.
En un panorama donde muchas plataformas buscan volumen, El sobrino apunta a otra cosa: cine de autor con escala internacional. Y eso convierte el proyecto en algo más que un estreno esperado. Puede ser el regreso de una voz que nunca dejó de importar.
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones

Comentarios
Publicar un comentario