LAS CITAS DE EMMA ROBERTS EN SU NUEVA PELICULA, TIENEN FECHA DE CADUCIDAD.

 LAS CITAS DE EMMA ROBERTS EN SU NUEVA PELICULA, TIENEN FECHA DE CADUCIDAD.

Hollywood lleva años buscando en las librerías historias que lleguen al cine o al streaming con público incorporado, pero de vez en cuando aparece una premisa que, más allá del cálculo industrial, posee un gancho narrativo genuino. Expiration Dates parece jugar precisamente en ese terreno. No solo por venir respaldada por un bestseller de enorme eco, sino porque parte de una idea que contiene de inmediato una pregunta irresistible: ¿qué harías si supieras cuánto va a durar cada amor de tu vida?

Esa es la grieta por la que se cuela este nuevo proyecto de Amazon MGM Studios con Emma Roberts al frente, una adaptación que se mueve entre el romance contemporáneo y un discreto realismo mágico, ese espacio donde lo cotidiano se altera apenas lo suficiente como para poner en crisis emociones muy reales. La protagonista vive guiada por una suerte de destino burocrático, pequeñas notas que anuncian la fecha de caducidad de sus relaciones. Todo parece responder a una lógica inapelable… hasta que aparece alguien que no figura en ese mecanismo.

Y entonces la película deja de ser solo una comedia romántica con premisa ingeniosa para rozar algo más sugerente: una reflexión sobre el azar, la voluntad y la ilusión de control que proyectamos sobre el amor.

No cuesta ver por qué la industria ha abrazado el proyecto. Tiene una idea de alto concepto fácil de vender, una base literaria sólida y una estrella como Emma Roberts, que lleva tiempo construyendo una presencia particular en relatos donde fragilidad, ironía y romanticismo suelen convivir con naturalidad. Pero hay un detalle especialmente revelador: Roberts no se limita a protagonizarla, también la impulsa desde producción a través de Belletrist. Eso suele cambiar la temperatura de un proyecto. Sugiere implicación creativa, no simple casting.

La incorporación de Laura Lekkos al guion parece reforzar esa dirección. Su trayectoria la ha ido situando como una de esas guionistas capaces de navegar el romance comercial sin perder del todo una sensibilidad autoral. Y eso puede ser crucial aquí, porque películas como esta viven o mueren en un equilibrio delicado: si se inclinan demasiado hacia la idea conceptual, pueden volverse artificio; si olvidan la singularidad de su premisa, se convierten en otra historia romántica intercambiable.

La novela de Rebecca Serle, además, llega con una reputación cimentada precisamente en ese cruce entre emoción y mecanismos casi fantásticos. No es extraño que Hollywood vea en ella una cantera adaptable. Sus historias parecen escritas para activar esa zona donde lo sentimental y lo especulativo se rozan.

También hay algo significativo en que Prime Video siga apostando por romances de este perfil. En medio de una saturación de fórmulas previsibles, proyectos así buscan distinguirse no por reinventar el género, sino por añadirle una pequeña torsión poética.

La incógnita, como siempre, estará en la ejecución. Porque una idea brillante puede quedarse en truco si no encuentra verdad emocional. Pero si la adaptación sabe aprovechar esa pregunta inicial —si el amor está escrito o puede desafiar al destino— Expiration Dates podría ofrecer algo más interesante que otro romance de catálogo.

Y eso, en el panorama actual, ya es una promesa.



Comentarios