JOE DANTE SE CONVIERTE EN UN FIRME DEFENSOR DEL FILM, "¡LA NOVIA!" DIRIGIDO POR MAGGIE GYLLENHAAL.

 JOE DANTE SE CONVIERTE EN UN FIRME DEFENSOR DEL FILM, "¡LA NOVIA!" DIRIGIDO POR MAGGIE GYLLENHAAL. 

En medio del ruido —ese murmullo constante que hoy decide la suerte de una película en cuestión de horas—, ¡La novia! ha quedado atrapada en una especie de limbo incómodo: demasiado extraña para el gran público, demasiado cara para permitirse el lujo de serlo. Y, sin embargo, no todos han querido sumarse al veredicto apresurado.

Joe Dante, cineasta de sensibilidad siempre inclinada hacia lo insólito, ha salido al paso con una defensa que no es tanto una reivindicación como una declaración de principios. Para él, la película dirigida por Maggie Gyllenhaal no solo merece ser entendida, sino celebrada como una rara avis dentro del engranaje del gran estudio: una obra que se permite ser incómoda, excesiva y, en sus propias palabras, abiertamente desquiciada.

Quizá ahí resida el origen del rechazo. La reinterpretación del mito de Frankenstein que propone la película no busca encajar, sino desbordar. Mezcla tonos, se contradice, se expande en direcciones inesperadas. Y ese gesto —el de no someterse a una forma reconocible— ha provocado que parte de la crítica, descrita por Dante como predominantemente masculina, la perciba más como un error que como una apuesta.

En el centro de ese caos creativo, la presencia de Jessie Buckley emerge como uno de los elementos más celebrados por quienes han sabido conectar con la propuesta. Su interpretación, intensa hasta lo temerario, ha sido destacada incluso por encima de trabajos anteriores ampliamente reconocidos, consolidando la sensación de que la película encuentra su verdadero pulso en lo interpretativo más que en lo industrial.

Porque lo industrial, en este caso, pesa. Con un presupuesto que supera los 90 millones de dólares y una recaudación que apenas roza una cuarta parte de esa cifra, el proyecto se ha convertido en un tropiezo notable para Warner Bros.. A ello se suma una producción turbulenta: regrabaciones, ajustes de última hora y un proceso de pruebas con público que, según ha reconocido la propia directora, terminó alejando el resultado final de su intención inicial, suavizando incluso algunos de sus elementos más radicales.

Y aun así, entre los escombros de ese fracaso comercial y la frialdad crítica, queda flotando una posibilidad. No es nueva en la historia del cine: la de aquellas obras que nacen incomprendidas y encuentran, con el tiempo, una segunda vida. Dante parece intuirlo. No como una certeza, sino como una sospecha persistente: que ¡La novia! podría, algún día, dejar de ser un error para convertirse en un objeto de culto, en una anomalía valiosa precisamente por todo aquello que hoy se le reprocha.



Comentarios

  1. No la he visto, pero lo poco que se de ella, es que la historia esta ambientada en una época contemporánea. Y eso no se yo, pero me da mala espina. Cuando la vea, ya comentaré.

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