JERRY BRUCKHEIMER Y RYAN COOGLER SALEN EN DEFENSA DEL FUTURO DEL CINE.

 JERRY BRUCKHEIMER Y RYAN COOGLER SALEN EN DEFENSA DEL FUTURO DEL CINE.

Antes incluso de que se enciendan los focos de la próxima CinemaCon en Las Vegas, la industria ha decidido mover ficha. En un gesto que mezcla estrategia y declaración de intenciones, la organización Cinema United ha dado forma a un nuevo órgano: el Filmmaker Leadership Council, concebido como un espacio de diálogo —y también de resistencia— en defensa de la experiencia cinematográfica en salas.

Al frente de esta iniciativa se sitúan dos figuras que representan tanto el músculo industrial como la sensibilidad creativa: Jerry Bruckheimer, como presidente, y Emma Thomas, en la vicepresidencia. A su alrededor, un grupo de cineastas que encarnan distintas formas de entender el cine contemporáneo, desde Ryan Coogler hasta Brad Bird, pasando por Jason Reitman y Celine Song. No es un grupo cerrado: la intención es ampliarlo, sumar voces, construir un frente común en un momento especialmente delicado.

Porque el objetivo no es menor. El consejo nace con la voluntad de intervenir en algunos de los debates más urgentes del sector: desde la redefinición de las ventanas de exhibición hasta la concentración empresarial, pasando por las estrategias de marketing o el impacto de las nuevas tecnologías. En el fondo, se trata de algo más complejo que una simple hoja de ruta: es un intento de reconciliar intereses que durante años han caminado en paralelo, cuando no en conflicto.

Las palabras de Bruckheimer apelan a una idea casi primitiva del cine: la sala como ritual colectivo, como experiencia que trasciende la pantalla doméstica. Para él, ese espacio compartido —la oscuridad, el sonido envolvente, la reacción del público— sigue siendo insustituible. Thomas, por su parte, insiste en esa dimensión emocional que se construye en comunidad, en esa coreografía invisible de risas, silencios y respiraciones que solo ocurre cuando una película se vive en grupo.

La creación de este consejo no es casual. Llega en un contexto marcado por la presión del streaming, la fragmentación de audiencias y una transformación acelerada de los hábitos de consumo. En ese escenario, Cinema United busca algo más que adaptarse: pretende reagrupar fuerzas, alinear a creadores y exhibidores, y recordar —quizá también recordarse— que el cine, antes que contenido, fue siempre un lugar.

Y es precisamente ahí, en esa defensa casi física de la sala oscura, donde este movimiento encuentra su verdadero sentido. No como un gesto nostálgico, sino como una afirmación de futuro.



 


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