JERRY BRUCKHEIMER PRODUCIRA EL MUSICAL QUE TRIUNFO EN TIKTOK, "EPIC".

 JERRY BRUCKHEIMER PRODUCIRA EL MUSICAL QUE TRIUNFO EN TIKTOK, "EPIC".

Mientras Christopher Nolan prepara una Odisea monumental destinada a conquistar pantallas gigantes, otra travesía inspirada en el poema de Homero ha empezado a abrirse paso por una ruta muy distinta, aunque no menos ambiciosa. No nace de los grandes estudios ni de una tradición épica hollywoodiense, sino del impulso casi improbable de internet. Y quizá por eso su irrupción resulta tan fascinante.

Jerry Bruckheimer, arquitecto de algunas de las grandes maquinarias del espectáculo moderno, ha puesto su mirada en Epic, el fenómeno musical creado por Jorge Rivera-Herrans que convirtió un proyecto universitario en una auténtica mitología digital. La idea de trasladarlo al cine como largometraje animado tiene algo de cruce imposible entre dos mundos: la lógica del blockbuster clásico y la energía desbordada de una obra nacida entre TikTok, fandoms y cultura participativa.

Lo interesante es que no se trata de otra adaptación más de La Odisea, sino de una relectura que ya llega viva. No parte de cero. Arrastra una comunidad fervorosa, millones de seguidores y una iconografía propia construida antes incluso de existir como película. Es raro ver una producción cargar con semejante músculo emocional desde su concepción.

Rivera-Herrans no solo adaptó a Homero: lo filtró por el lenguaje de una generación. Monstruos mitológicos atravesados por sensibilidad anime, ecos de videojuegos, pulsión teatral y épica musical. Ulises reimaginado para quienes crecieron entre sagas fantásticas y narrativas interactivas. Ahí estuvo la chispa. No fue una actualización académica del mito, sino una apropiación pop del viaje del héroe.

Y el fenómeno explotó.

Lo que comenzó como una tesis en Notre Dame durante la pandemia se convirtió en una mutación inesperada del musical contemporáneo. Episodio a episodio, canción a canción, Epic fue creciendo como si Homero hubiese descubierto el algoritmo. Los rankings de iTunes, las listas de bandas sonoras dominadas por sus canciones, el torrente de animatics creados por fans, las cifras mareantes de reproducciones… no son solo indicadores de éxito viral, sino síntomas de algo más raro: un mito clásico reconquistando la imaginación colectiva.

No deja de ser revelador que, en pleno auge de franquicias prefabricadas, uno de los proyectos más comentados alrededor de un relato milenario surja de la obstinación de un creador que rechazó grandes ofertas hasta encontrar el socio adecuado. Que ahora nombres como Kevin Weaver, Chad Oman y la propia maquinaria de Bruckheimer entren en juego sugiere que Hollywood ha olido algo más que una moda.

Porque Epic parece operar en otro terreno. No es solo propiedad intelectual reciclada. Tiene fervor de culto antes de estrenarse.

Mientras la versión de Nolan promete devolver a Homero una escala casi sagrada, esta otra Odisea parece querer convertirlo en experiencia generacional. Una nace desde el mármol y la grandiosidad; la otra, desde la comunidad digital y la reinvención pop. Dos caminos opuestos hacia Ítaca.

Y quizá ahí esté lo más extraordinario: después de casi tres mil años, el viaje de Ulises vuelve a sentirse nuevo. Como si las sirenas hubieran aprendido a cantar en streaming.




Comentarios

  1. Me extraña que alguien con el ojo para los éxitos de taquilla como el productor Jerry Bruckheimer se atreva con un genero como el musical por mucha Iliada que tenga, pienso que esta condenado al fracaso. El musical es como el western son géneros muertos.

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