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JASON STATHAM SERA JUAN NADIE. ¿UN REMAKE DEL FILM DE FRANK CAPRA?.
En una industria que rara vez renuncia a los mitos funcionales, John Doe emerge como una de esas películas construidas sobre materiales conocidos, pero capaces todavía de despertar interés cuando caen en manos adecuadas. Porque sí, el punto de partida es reconocible: un hombre sin memoria, una conspiración enterrada, enemigos invisibles y un pasado que regresa como una amenaza. Pero el cine de acción siempre ha vivido de cómo se ejecutan los viejos mecanismos, no solo de cuántas veces se han usado.
Y ahí entran Jason Statham y David Ayer, una alianza que empieza a consolidarse como una pequeña marca propia dentro del action thriller contemporáneo. Tras The Beekeeper y A Working Man, ambos vuelven a encontrarse en un proyecto que parece diseñado para explotar precisamente aquello que mejor dominan: violencia seca, ritmo muscular y personajes que avanzan como si cada paso fuera una colisión.
Statham encarnará aquí a un hombre reducido a un nombre prestado y a un único recuerdo: una mujer llamada Eliza. A partir de esa grieta emocional se articula una trama de identidad fragmentada y persecución que conecta inevitablemente con la tradición de los grandes thrillers paranoicos, pero con un componente más físico, más terrenal. No tanto el espionaje cerebral de Bourne como una versión más áspera y contundente de ese mismo ADN.
Lo interesante es que, bajo la maquinaria del género, asoma una idea clásica pero poderosa: la pugna entre una programación impuesta y la posibilidad de recuperar una humanidad perdida. Completar una misión o romper con ella. Ser arma o ser hombre. Ese conflicto, si encuentra el tono adecuado, puede darle al proyecto algo más que simple combustión comercial.
David Ayer parece una elección lógica para ese territorio. Su cine suele moverse bien entre la brutalidad urbana y cierta noción crepuscular del héroe. Incluso cuando sus películas son imperfectas, hay una fisicidad en su puesta en escena que rara vez resulta anónima. Y Statham, por su parte, sigue siendo uno de los últimos grandes especialistas del star vehicle de acción, una presencia que todavía vende por sí sola un tipo concreto de espectáculo.
Que Miramax respalde el proyecto y que llegue al mercado de Cannes con ambición internacional revela hasta qué punto la película está pensada como producto fuerte. También la participación de Zak Penn en el guion sugiere que podría haber algo más elaborado en la estructura de lo habitual en este tipo de vehículos diseñados para lucimiento de estrella.
Desde luego, John Doe no promete revolución. Ni parece necesitarla. Su atractivo está precisamente en abrazar con convicción una tradición del cine comercial que, bien hecha, sigue funcionando. Hombres perseguidos por su pasado, identidades borradas, redención bajo fuego cruzado… son códigos antiguos, casi eternos.
La pregunta no es si hemos visto esta historia antes. Claro que sí. La pregunta es si Statham y Ayer pueden hacerla vibrar otra vez. Y viendo su trayectoria conjunta, no parece una apuesta descabellada pensar que sí. A veces el cine de acción no necesita reinventar el género; basta con recordar por qué esos mecanismos siguen vivos.
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