JACK SCHREIER, DIRECTOR DEL REBOOT DE LOS "X-MEN" PROMETE UN ENFOQUE NUEVO PARA EL UCM.
Durante años, la llegada de los mutantes al Marvel Studios ha sido una promesa latente, una pieza que parecía encajar cada vez más cerca dentro del engranaje del Universo Cinematográfico de Marvel. Sin embargo, ahora que ese momento empieza a tomar forma, la sensación no es tanto de continuidad como de ruptura. O, al menos, de reinvención.
Al frente de ese nuevo comienzo estará Jake Schreier, cineasta que tras su paso por Thunderbolts* asume una tarea delicada: redefinir a los X-Men sin quedar atrapado por su propio legado. Para lograrlo, no estará solo. A su lado, los guionistas Lee Sung Jin y Joanna Calo, con quienes ya trabajó en Beef, aportan una sensibilidad más contemporánea, menos sujeta a los moldes tradicionales del blockbuster superheroico.
La clave del proyecto, según ha dejado entrever el propio Schreier, no pasa por reinterpretar lo conocido, sino por evitarlo. La consigna de Kevin Feige parece clara: explorar aquello que aún no ha sido llevado a la pantalla. Una idea que, en el caso de los mutantes, resulta especialmente sugerente, teniendo en cuenta la riqueza narrativa acumulada durante décadas en los cómics.
No es casual que el equipo haya vuelto la mirada hacia etapas tan influyentes como las de Chris Claremont o Grant Morrison. Pero más que un ejercicio de nostalgia, ese estudio funciona como un mapa: una forma de detectar qué zonas han quedado sin explorar o no han sido desarrolladas con todo su potencial en las anteriores adaptaciones cinematográficas.
Y es que el contexto no es sencillo. Mientras este reinicio toma forma, el espectador ya ha reencontrado versiones icónicas de los personajes en títulos como Deadpool y Lobezno, y lo hará de nuevo en Avengers: Doomsday, donde regresan rostros tan asociados a la saga como James Marsden, Alan Cumming o Patrick Stewart. Esa convivencia entre pasado y futuro obliga a trazar una línea clara: honrar lo anterior sin depender de ello.
Quizá ahí resida el mayor desafío —y también la mayor oportunidad— de esta nueva etapa. Porque si algo ha definido siempre a los X-Men no es solo su condición de superhéroes, sino su capacidad para mutar, adaptarse y reflejar su tiempo. Si el proyecto logra capturar ese espíritu, no estaremos ante otro reinicio más, sino ante una verdadera relectura del mito.

Que mala espina me da, enfoque nuevo y conociendo a la Disney de los últimos tiempos, woke total.
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