FALLECE EL DIRECTOR DE CINE ARGENTINO LUIS PUEZO A LOS 80 AÑOS.
Luis Adalberto Puenzo (Buenos Aires, 19 de febrero de 1946-21 de abril de 2026)
La historia del cine argentino no puede contarse sin detenerse en la figura de Luis Puenzo, un cineasta que convirtió la memoria en relato y el dolor colectivo en una forma de arte capaz de cruzar fronteras. Su vida, atravesada por la evolución política y cultural de su país, fue también la de un narrador empeñado en mirar de frente a la historia.
Luis Adalberto Puenzo nació el 19 de febrero de 1946 en Buenos Aires, una ciudad que marcaría tanto su identidad como el pulso de su cine. Desde muy joven mostró interés por las imágenes en movimiento, aunque su primer territorio creativo no fue el cine sino la publicidad. Durante los años sesenta y setenta construyó una sólida carrera como realizador de anuncios, fundando su propia productora y desarrollando un estilo directo, emocional y eficaz que más tarde trasladaría a sus películas.
Su debut en el largometraje llegó en 1973 con Luces de mis zapatos, una obra de corte infantil que apenas dejaba entrever la dimensión que alcanzaría su mirada años después. Durante la dictadura militar argentina (1976-1983), como tantos otros creadores, se vio condicionado por un clima de censura y represión que afectó profundamente al tejido cultural del país. Sin embargo, fue precisamente en ese contexto donde comenzó a gestarse la obra que cambiaría su vida.
En 1985, ya en democracia, estrenó La historia oficial, una película que no solo marcó un antes y un después en su carrera, sino también en el cine latinoamericano. El film abordaba el drama de los niños apropiados durante la dictadura y lo hacía desde una perspectiva íntima, casi doméstica, que amplificaba su impacto emocional. La película obtuvo el Óscar a la mejor película extranjera —el primero en la historia del cine argentino—, además de un Globo de Oro y numerosos reconocimientos internacionales.
A partir de ese éxito, Puenzo consolidó una carrera que alternó proyectos nacionales e internacionales. Dirigió Gringo viejo (1989), una ambiciosa producción rodada en inglés con actores como Gregory Peck y Jane Fonda, y posteriormente La peste (1992), adaptación de la novela de Albert Camus. Más tarde llegaría La puta y la ballena (2004), una obra que exploraba la memoria desde una dimensión más poética y fragmentada.
Pero su legado no se limita a la filmografía. Puenzo fue también una figura clave en la construcción institucional del cine argentino. Participó en la redacción de la Ley de Cine de 1994, impulsando un modelo que fortaleció la producción nacional, y fue uno de los fundadores de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Argentina. Décadas después, entre 2019 y 2022, presidió el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), desde donde siguió defendiendo la industria que ayudó a consolidar.
Su vida personal también estuvo ligada al cine: fue padre de la directora Lucía Puenzo, heredera de una sensibilidad artística que, en su caso, se tradujo en una mirada propia y contemporánea.
Luis Puenzo falleció el 21 de abril de 2026 en Buenos Aires, a los 80 años, dejando tras de sí una obra breve pero decisiva, profundamente comprometida con la memoria histórica y los derechos humanos.
Su cine no buscaba respuestas fáciles ni consuelo inmediato. Más bien abría heridas para obligar a mirarlas. En ese gesto —valiente, incómodo, necesario— reside su verdadera dimensión: la de un director que entendió que el cine, además de contar historias, puede convertirse en conciencia.
Luis Adalberto Puenzo (Buenos Aires, 19 de febrero de 1946-21 de abril de 2026)[
[Luis Adalberto Puenzo (Buenos Aires, 19 de febrero de 1946-21 de abril de 2026)[


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