EMILE HIRSCH Y KATE BECKINSALE SE CONVIERTEN EN SUREÑOS EN SU NUEVO PROYECTO.

 EMILE HIRSCH Y KATE BECKINSALE SE CONVIERTEN EN SUREÑOS EN SU NUEVO PROYECTO.

En una industria donde tantas películas llegan anunciándose con el argumento completamente desplegado, Turnbuckle ha optado por el camino opuesto: el del misterio. Y quizá ahí radica parte de su atractivo. La nueva película escrita y dirigida por Sean McEwen ha terminado su rodaje en Arkansas envuelta en un silencio calculado, dejando entrever solo las piezas suficientes para despertar curiosidad.

Lo primero que llama la atención es un reparto que parece reunido desde universos distintos y, precisamente por eso, promete chispas. Emile Hirsch, Kate Beckinsale, Terrence Howard, Evan Ross, Cara Delevingne y Famke Janssen encabezan una combinación tan improbable como sugerente, a la que se suman nombres como Macy Gray, Sam Strike, Lily Mo Sheen, Randall J. Bacon y Tammin Sursok. Más que un casting convencional, parece una colisión.

Aunque los detalles de la historia se guardan bajo llave, lo que ha trascendido dibuja una mezcla poco habitual: comedia negra, acción y drama sureño cocinados en un mismo caldero. Se habla de redención, de supervivencia, de personajes empujados al borde en una pequeña comunidad donde el caos parece latir bajo la superficie. Todo suena a esos relatos donde el humor y la violencia comparten mesa, y donde lo pintoresco puede volverse peligroso en un segundo.

No es difícil imaginar que el sur estadounidense no será aquí solo escenario, sino personaje. El rodaje en distintas localizaciones de Arkansas —incluido el entorno del Parque Nacional Hot Springs— apunta a un uso muy físico del paisaje, probablemente con esa textura polvorienta y crepuscular que tan bien sostiene los relatos de perdedores, fugitivos y almas en combustión.

Sean McEwen parece seguir explorando ese territorio fronterizo entre lo excéntrico y lo emocional que ya asomaba en trabajos anteriores, pero aquí con una ambición más coral. Turnbuckle sugiere un tono que puede ir del absurdo a la tensión con la misma facilidad, como si quisiera mezclar una fábula sureña, una película de supervivencia y un estallido de humor negro sin pedir permiso.

También hay algo revelador en quienes respaldan el proyecto. Evan Ross figura además como productor, acompañado por Greg Carney bajo el sello Film Mafia Entertainment, junto a Daemon Hillin, Ryan R. Johnson, Sprockefellar Pictures y Mia Chang. Incluso en la producción hay sensación de proyecto levantado desde una energía independiente, no como un artefacto ensamblado en estudio, sino como una película con carácter propio.

Y eso quizá sea lo más estimulante. Turnbuckle no se vende todavía como gran evento, sino como incógnita. No tiene fecha de estreno confirmada, ni ha revelado todas sus cartas, y sin embargo empieza a generar esa curiosidad que solo provocan ciertos proyectos raros, los que parecen moverse un poco al margen.

El propio título —áspero, mecánico, casi agresivo— ya suena a algo retorcido, a una historia con tornillos demasiado apretados.

En tiempos de películas que explican demasiado antes de existir, Turnbuckle seduce porque apenas se deja intuir. Un reparto insólito, un director atraído por lo inclasificable y una historia de redención y caos en el corazón del sur profundo. A veces eso basta para querer verla. A veces, incluso, es mejor no saber mucho más.




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