EL OJO CRITICO.
HOUSE ON EDEN (2025)
REPARTO: KRIS COLLINS, CELINA MYERS, JASON MAYER, BARB THOMAS, CARRIE KIDD
DIRECTOR: KRIS COLLINS PRODUCTORA: RLJE ENTERTAINEMT, SHUDDER DURACIÓN: 75 min.
El salto de Kris Collins al largometraje con House on Eden parte de una premisa que, en el papel, resulta tan reconocible como prometedora: un grupo de investigadores paranormales que se adentra en una casa aislada, perdida en medio del bosque, para documentar su próxima experiencia sobrenatural. El esquema es clásico dentro del found footage, un terreno que, precisamente por su familiaridad, exige una ejecución especialmente precisa para destacar.
La película apuesta por una estética cruda, casi improvisada, apoyándose en la naturalidad de sus intérpretes —la propia Collins, junto a Celina Myers y Jason-Christopher Mayer— y en una narrativa que busca difuminar los límites entre ficción y realidad. Durante sus primeros compases, esa cercanía funciona: hay una sensación de cotidianidad que conecta con el espectador y que sugiere que algo inquietante puede irrumpir en cualquier momento.
Sin embargo, ese potencial se diluye a medida que avanza el metraje. La película cae en muchos de los vicios habituales del subgénero: largas secuencias sin progresión dramática, diálogos reiterativos y una construcción del suspense que nunca termina de consolidarse. La amenaza —ese ente antiguo que habita la casa— permanece más como una idea que como una presencia tangible, lo que debilita el impacto del conjunto.
Uno de los aspectos más problemáticos es el ritmo. La narración se estanca en situaciones que no aportan tensión real, como si confiara en que la propia premisa fuese suficiente para sostener el interés. Pero en un género tan explotado, eso ya no basta. La sensación de déjà vu es constante: caminos transitados una y otra vez por el cine de terror reciente, sin aportar una mirada realmente nueva.
Aun así, hay destellos de intención. La película parece querer explorar la dinámica del grupo, cómo el miedo y lo inexplicable erosionan las relaciones personales, pero esa línea nunca llega a desarrollarse con profundidad. Todo queda en esbozo, en superficie.
El resultado final es el de un debut que evidencia entusiasmo, pero también limitaciones. House on Eden no es tanto un desastre como una oportunidad desaprovechada: una película que apunta hacia algo más inquietante y personal, pero que se queda atrapada en los clichés de un subgénero que hace tiempo dejó de conformarse con lo mínimo.


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