EL CINE DE LOS AÑOS 70. SIETE MUERTOS EN EL OJO DEL GATO (1973)

 EL CINE DE LOS AÑOS 70.



SIETE MUERTOS EN EL OJO DEL GATO (1973)

REPARTO: JANE BIRKIN, HIRAM KELLER, FRANÇOISE CHRISTOPHE, ANTON DIFFRING, DANA GHIA, FRANCO RESSEL, KONRAD GEORG, VENANTINO VENANTINI, DORIS KUNSTMANN, SERGE GAINSBOURG, BIANCA DORIA, LUCIANO PIGNOZZI

DIRECTOR: ANTONIO MARGHERITI 

MÚSICA: RIZ ORTOLANI 

PRODUCTORA: CAPITOLE FILMS 

DURACIÓN: 95 min.

PAÍS: ITALIA, FRANCIA, ALEMANIA

Hay películas que parecen abrir demasiadas puertas al mismo tiempo, como si temieran quedarse encerradas en una sola idea. Y, sin embargo, en ese exceso encuentran su identidad. Eso es precisamente lo que ocurre con esta propuesta de Antonio Margheriti: un artefacto extraño, a medio camino entre el giallo y el terror gótico, que convierte su dispersión en una forma muy particular de seducción.

Lo que empieza como un regreso —el de una mujer a la mansión familiar tras años de ausencia— pronto se transforma en un descenso a un universo donde la lógica cotidiana se diluye. La casa, más que un escenario, es un organismo vivo: pasadizos ocultos que parecen respirar, sótanos que guardan secretos demasiado antiguos, presencias que se deslizan entre las sombras. En ese espacio cargado de memoria, la realidad convive sin fricciones con lo insólito: un simio que aparece como una figura casi onírica, un primo atrapado en su propia inestabilidad mental, cadáveres que emergen como vestigios de algo que nunca terminó de morir… y, por supuesto, una cadena de asesinatos que se cierne sobre los miembros de la familia como una maldición inevitable.

Margheriti no se limita a narrar, sino que sugiere constantemente. Su puesta en escena privilegia lo insinuado frente a lo explícito, apostando por una atmósfera densa donde las sombras y la iluminación juegan un papel esencial. Hay una elegancia formal que envuelve el relato, una voluntad de construir inquietud a partir de lo que no se muestra, que acerca la película a terrenos más fantásticos, rozando incluso elementos propios de la ciencia ficción y el imaginario vampírico.

Sin embargo, esa contención también puede resultar desconcertante si se mira desde las coordenadas habituales del giallo italiano. La ausencia de ciertos ingredientes —el exceso sanguinolento, la carga erótica— deja una sensación de ligera incompletitud, como si faltara una capa que, sin ser imprescindible, habría intensificado la experiencia. No es un defecto que arruine el conjunto, pero sí una carencia perceptible dentro del contexto en el que se inscribe.

Aun así, la película se sostiene con firmeza gracias a su capacidad para mantener el misterio y a una narrativa que, pese a sus múltiples derivas, nunca pierde del todo el control. El interés se mantiene vivo hasta un desenlace que recompensa la paciencia del espectador, cerrando ese círculo de secretos familiares que se han ido revelando, poco a poco, entre la penumbra.

El resultado es una obra sugestiva y singular, una pieza de serie B que abraza su condición con inteligencia. Oscura, enigmática y por momentos fascinante, deja la impresión de haber recorrido un territorio irregular pero lleno de hallazgos, donde cada sombra parece esconder algo más de lo que muestra. Y en ese juego, imperfecto pero magnético, reside buena parte de su encanto.



Comentarios

  1. Django IL Bastardi
    Una grata sorpresa cuando la vi, una pelicula que mezcla el giallo en un ambiente de época con el terror gótico. Mantiene el suspense hasta el final, cosa que es de agradecer.

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