EL AMBICIOSO PLAN PARA LA SAGA "OCEAN'S ELEVEN" SEGÚN MARGOT ROBBIE.

EL AMBICIOSO PLAN PARA LA SAGA "OCEAN'S ELEVEN" SEGÚN MARGOT ROBBIE.

En medio del despliegue de grandes anuncios en la CinemaCon, Warner Bros. ha decidido mirar hacia atrás para reinventar una de sus franquicias más elegantes. Y lo hace desde un ángulo inesperado: antes de George Clooney, antes de Las Vegas, antes incluso de la leyenda de Danny Ocean.

La nueva precuela —todavía sin título oficial— se sumergirá en los orígenes del mito, centrándose en los padres del célebre ladrón. Dos figuras que, según ha adelantado Margot Robbie, no solo marcaron su destino, sino que también representan una versión primigenia del espíritu de la saga: ingenio, sofisticación y un gusto por el riesgo elevado a espectáculo.

La historia se situará en el Gran Premio de Mónaco de 1962, un escenario que ya sugiere una atmósfera de lujo, velocidad y peligro. Allí, los protagonistas ejecutarán un golpe de gran escala, en una época donde el glamour y la clandestinidad convivían con una naturalidad casi cinematográfica. “Antes de que Danny Ocean pusiera un pie en Las Vegas, hubo dos mentes maestras que le enseñaron todo”, deslizó Robbie, apuntando a una narrativa que mezcla herencia y construcción del mito.

La propia Robbie encabezará el reparto junto a Bradley Cooper, quien además asume la dirección tras la salida de Lee Isaac Chung y Jay Roach del proyecto. La actriz, además, produce a través de LuckyChap, consolidando su creciente influencia detrás de las cámaras. El guion corre a cargo de Carrie Solomon, y el estreno ya tiene fecha marcada: 25 de junio de 2027.

Este movimiento no llega en solitario. En paralelo, el universo de Ocean's Eleven también se expande hacia adelante. Clooney prepara una nueva secuela junto a Julia Roberts, Matt Damon, Brad Pitt y Don Cheadle, retomando a la banda original en una etapa distinta: la de los veteranos que regresan para un último golpe, con el peso del tiempo sobre los hombros.

Entre pasado y presente, la franquicia parece encontrar una nueva forma de reinventarse. No solo como una sucesión de robos ingeniosos, sino como un relato generacional donde el estilo —ese sello inconfundible— se transmite, evoluciona y se adapta.

Todo ello enmarcado en un momento especialmente sólido para Warner, que viene de firmar un 2025 histórico en taquilla. Pero más allá de cifras, lo interesante aquí es la intención: rescatar el espíritu original sin limitarse a repetirlo. Y hacerlo desde una mirada distinta, más íntima en apariencia, pero igual de ambiciosa en su ejecución.

Porque si algo ha definido siempre a la saga Ocean’s no es solo el golpe perfecto, sino la forma de contarlo. Y en ese terreno, esta precuela tiene la oportunidad —y el desafío— de demostrar que el legado también puede ser un punto de partida.



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