DIEZ AÑOS DESPUÉS SE PONE EN MARCHA LA SECUELA DE UNA DE LAS PELICULAS MAS RENTABLES DE TERROR DE LA ULTIMA DECADA.

DIEZ AÑOS DESPUÉS SE PONE EN MARCHA LA SECUELA DE UNA DE LAS PELICULAS MAS RENTABLES DE TERROR DE LA ULTIMA DECADA.

A veces basta una idea sencilla, casi elemental, para sacudir todo un género. Eso fue exactamente lo que ocurrió cuando David F. Sandberg lanzó en 2013 el cortometraje Luces fuera: una pieza mínima en recursos, pero milimétrica en su ejecución, que jugaba con un miedo primario —lo que habita en la oscuridad— con una eficacia tan inmediata que terminó convirtiéndose en fenómeno viral.

Ese impacto no tardó en abrirle las puertas de Hollywood. De aquella premisa nacía Nunca apagues la luz, adaptación en largo que mantenía intacta la esencia del original y la convertía en un éxito rotundo. Con apenas cinco millones de presupuesto, la película acabó rozando los 150 en taquilla, consolidándose como uno de los títulos más rentables del terror moderno y confirmando que, en ocasiones, la atmósfera pesa más que cualquier artificio.

El siguiente paso parecía inevitable: una secuela. Sin embargo, lo que en la superficie parecía un movimiento lógico pronto se complicó. Sandberg, lejos de aferrarse a su criatura, prefirió diversificar su carrera. Bajo el paraguas de Warner Bros., se integró en franquicias de gran alcance, desde el universo de Expediente Warren hasta el cine de superhéroes con ¡Shazam! y su secuela. En ese tránsito, el terror quedó momentáneamente en segundo plano, aunque no desapareció del todo, como demostró con Until Dawn.

Mientras tanto, Nunca apagues la luz permanecía en una especie de limbo industrial, con una secuela anunciada pero sin rumbo claro. Ahora, años después, el proyecto parece reactivarse con nuevos mimbres. Sandberg seguirá vinculado como productor, acompañado por James Wan desde su productora Atomic Monster, una combinación que ya de por sí garantiza cierta coherencia dentro del terror contemporáneo.

La gran novedad está en el guion, que ha recaído en Connor Osborn McIntyre, un nombre emergente que empieza a sonar con fuerza en la industria. Su libreto American Midnight, incluido en la Black List, ha despertado suficiente interés como para atraer a Netflix, que también ha puesto en marcha Animals, thriller que dirigiría y protagonizaría Ben Affleck junto a Kerry Washington y Gillian Anderson.

En paralelo, McIntyre trabaja ya en Nunca apagues la luz 2, mientras el proyecto busca director. La incógnita, inevitable, planea sobre el propio Sandberg: ¿volverá a implicarse más allá de la producción? No sería la primera vez que un cineasta regresa al origen tras explorar otros territorios. Pero incluso si no lo hace, su huella ya está inscrita en la esencia misma de la historia: ese miedo infantil, casi instintivo, que convierte un simple interruptor en la frontera entre lo visible y lo desconocido.



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