DAVID ELLISON DIRECTOR EJECUTIVO DE PARAMOUNT, PROMETE QUE PARAMOUNT Y WARNER DARAN PRIORIDAD A LOS ESTRENOS EN CINES.
DAVID ELLISON DIRECTOR EJECUTIVO DE PARAMOUNT, PROMETE QUE PARAMOUNT Y WARNER DARAN PRIORIDAD A LOS ESTRENOS EN CINES.
En medio del ruido habitual de anuncios y tráilers, hubo un momento en CinemaCon que cambió el tono del evento. No tuvo que ver con una película concreta, sino con la sensación de que algo más profundo se estaba reordenando dentro de la industria. La aparición inesperada de David Ellison, apenas un día después de ausentarse por motivos personales en Washington, se interpretó como un gesto calculado: el de alguien que quiere dejar claro que, en tiempos inciertos, hay una dirección definida.
Su mensaje fue directo, casi programático. En un contexto donde el streaming sigue presionando los modelos tradicionales, Ellison apostó sin ambigüedades por las salas de cine como eje central del negocio. No se trataba solo de una declaración de intenciones, sino de una hoja de ruta concreta: al menos 30 películas al año, todas con estreno en cines y con una ventana exclusiva de 45 días antes de su salto al entorno digital, que no llegaría hasta aproximadamente los 90 días. Una estrategia que busca devolver cierto orden a un ecosistema que, en los últimos años, ha vivido en constante redefinición.
Bajo ese planteamiento, Paramount Pictures se posiciona como uno de los estudios que intenta reforzar el valor de la experiencia colectiva. Para Ellison, la sala no es solo un escaparate, sino el punto de partida imprescindible para construir franquicias con recorrido en múltiples plataformas. La idea no es nueva, pero sí su insistencia en convertirla en norma en un momento en el que muchos competidores han optado por modelos más híbridos o directamente orientados al streaming.
Esa visión se apoya en un equipo renovado, con nombres como Josh Greenstein y Dana Goldberg al frente del estudio, encargados de traducir esa estrategia en una línea de producción concreta. Y ahí es donde el discurso empieza a tomar forma tangible: el impulso a grandes franquicias sigue siendo clave, con proyectos como la adaptación de Call of Duty prevista para 2028 o nuevas entregas de universos consolidados como Top Gun.
Sin embargo, el verdadero matiz está en el equilibrio que se pretende alcanzar. Ellison no habló únicamente de blockbusters, sino también de cine de género, comedias para adultos y proyectos originales. Una diversificación que busca recuperar una cierta idea de estudio clásico, capaz de sostener tanto grandes apuestas comerciales como propuestas de menor escala.
Los números acompañan, al menos sobre el papel. El salto de ocho películas en 2025 a quince previstas para 2026 indica un incremento claro en la actividad productiva, un primer paso hacia ese objetivo más ambicioso de volumen sostenido. Pero más allá de las cifras, lo relevante es el intento de reconstruir un modelo: uno en el que la sala vuelva a ser el centro de gravedad y no una simple parada intermedia.
En una industria que lleva años oscilando entre la urgencia del cambio y la nostalgia de lo que fue, la intervención de Ellison dejó una sensación peculiar. No tanto la de una revolución, sino la de un intento de reequilibrio. Como si, en lugar de buscar el siguiente gran salto, el objetivo fuera recuperar una lógica que nunca terminó de desaparecer del todo, pero que ahora necesita ser defendida con más claridad que nunca.

Eso es una buena noticia. Ojala la cumpla.
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