COMIENZA EL RODAJE DE " A PUÑO DESCUBIERTO" LA SEGUNDA INCURSION EN LA DIRECCION DEL ACTOR MARIO CASAS.
COMIENZA EL RODAJE DE " A PUÑO DESCUBIERTO" LA SEGUNDA INCURSION EN LA DIRECCION DEL ACTOR MARIO CASAS.
Mario Casas vuelve a colocarse en ese territorio donde la interpretación y la necesidad de contar se confunden. Pero esta vez no regresa solo como actor, sino como cineasta que parece decidido a seguir construyendo un universo propio. Tras el impulso íntimo y rabioso de Mi soledad tiene alas, ha comenzado el rodaje de A puño descubierto, una película que, ya desde su premisa, apunta a un cine físico, emocionalmente áspero y atravesado por las heridas de la sangre.
Hay algo casi inevitable en que Mario y Óscar Casas vuelvan a compartir el centro del relato. No parece una simple reunión familiar convertida en reclamo, sino una elección orgánica para una historia sostenida precisamente sobre los vínculos fraternales. A puño descubierto se adentra en el submundo de las peleas clandestinas para narrar la relación entre dos hermanos unidos por la supervivencia, por la deuda afectiva y por un destino que amenaza con repetirse como una condena.
Pero bajo la superficie del drama criminal late otra película. Una sobre el peso de lo heredado. Sobre esos lazos que protegen y asfixian al mismo tiempo. Uno de los hermanos sueña con huir; el otro permanece atrapado en la lógica brutal que conocen desde siempre. Y en esa tensión —escapar o quedarse, salvarse o acompañar la caída del otro— parece estar el verdadero combate de la película.
No cuesta imaginar por qué este material ha atraído a Casas como director. Desde sus primeros pasos tras la cámara ha mostrado interés por personajes golpeados por el entorno, criaturas en los márgenes que buscan una salida aunque sepan que quizá no exista. Aquí ese impulso parece continuar, pero con una musculatura narrativa más ambiciosa, casi de tragedia contemporánea.
El título ya lo anuncia: A puño descubierto suena menos a película de boxeo que a declaración de intenciones. Hay algo vulnerable y agresivo a la vez en esa imagen. No se trata solo de pelear; se trata de hacerlo sin protección.
Que Eduard Sola participe en el guion refuerza esa expectativa de un relato con nervio y densidad emocional. Y el equipo técnico sugiere una apuesta muy pensada por la atmósfera: la fotografía de Edu Canet, la música de Alba S. Torremocha, la dirección artística de Núria Guardia… nombres que hacen pensar en una película donde la fisicidad del mundo tendrá tanto peso como los silencios entre personajes.
El rodaje entre Barcelona y Gran Canaria también promete un contraste interesante, dos geografías capaces de dialogar con esa dualidad entre encierro y fuga que plantea la historia. Y en el fondo parece haber una evolución en Mario Casas como autor: menos interesado en demostrar que puede dirigir, más centrado en definir qué clase de cine quiere hacer.
Eso quizá es lo más estimulante del anuncio. No solo el arranque de una nueva película, sino la sensación de que puede estar tomando forma una voz.
En tiempos donde muchas óperas segundas buscan confirmar un talento, A puño descubierto parece querer algo más: afianzarlo a golpes.
Y si Mi soledad tiene alas fue un gesto de irrupción, esta nueva película da la impresión de querer pelear por permanencia. Como esos personajes que entran en un ring sabiendo que cada asalto puede cambiarles la vida.

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