CLARA LAGO Y QUIM GUTIERREZ INVESTIGAN UN MISTERIO RELACIONADO CON LA LOTERIA, EN "BUITRES" PARA TELECINCO CINEMA.
CLARA LAGO Y QUIM GUTIERREZ INVESTIGAN UN MISTERIO RELACIONADO CON LA LOTERIA, EN "BUITRES" PARA TELECINCO CINEMA.
Hay historias que solo pueden nacer en un lugar donde la celebración y la tragedia comparten barra de bar. “Buitres” parte precisamente de ese contraste: un pueblo volcado en la euforia de un premio millonario mientras, en algún rincón incómodo, late la sombra de un crimen que nadie parece querer mirar demasiado de cerca.
En ese paisaje tan reconocible como deformado por la ironía, aparece Lola, embarazada y empeñada en remar contra una corriente de indiferencia colectiva. Su objetivo no es pequeño: limpiar el nombre de su padre, señalado como asesino y ladrón de la fortuna que ha desatado la fiebre festiva del lugar. Pero lo que podría ser un drama rural al uso se retuerce hacia algo más incómodo y, a ratos, ferozmente cómico. Porque aquí la lógica se diluye entre brindis, rumores y silencios interesados.
La película, dirigida por Claudia Pinto, encuentra en Clara Lago el pulso emocional de una protagonista que avanza a trompicones, sostenida tanto por la determinación como por el desconcierto. A su lado, Quim Gutiérrez encarna a ese exnovio reconvertido en policía local, un aliado improbable cuya buena voluntad choca constantemente con su falta de pericia. Juntos forman una pareja que se mueve entre la investigación y el absurdo, como si cada pista fuese también una broma privada del destino.
Lejos de seguir una línea recta, el relato se deja llevar por el humor negro y la picaresca, construyendo un retrato coral donde los vecinos —interpretados, entre otros, por Raúl Prieto y Melani Olivares— se convierten en cómplices involuntarios de una farsa que revela más de lo que oculta. El dinero, el miedo y la conveniencia se entremezclan hasta convertir la verdad en algo casi secundario.
Rodada en la Comunidad Valenciana y producida por Telecinco Cinema, “Buitres” bebe de hechos reales sin renunciar a una mirada burlona, casi irreverente, sobre la naturaleza humana. No se trata tanto de resolver un crimen como de observar qué ocurre cuando la codicia y la necesidad de celebrar pesan más que cualquier escrúpulo.
Su llegada a los cines, prevista para abril de 2027 con distribución de Buena Vista International, promete una propuesta que camina en el filo entre la risa incómoda y el suspense, donde cada carcajada arrastra un eco turbio y cada revelación deja un poso de duda. Porque, al final, en este pueblo nadie es del todo inocente… y quizá tampoco demasiado culpable.

En la vida real y que yo conozca hay dos escándalos o misterios como se le quiera llamar relativo a la lotería. Uno de esos casos estos días me parece que tiene que estar listo para sentencia. Así que hay tema para dos pelis.
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