VILLANOS DE CINE. JOSE MANUEL MARTIN

 VILLANOS DE CINE

JOSE MANUEL MARTIN
José Manuel Martín Pérez (n. Casavieja, de la provincia de Ávila, 1924 - 12 de abril de 2006)
Nacido en Casavieja en 1924, José Manuel Martín fue uno de esos rostros inconfundibles del cine español y europeo de los años sesenta y setenta, intérprete de sólida presencia que, sin alcanzar el estrellato, dejó una huella persistente en decenas de producciones. Su físico seco, mirada dura y voz grave lo convirtieron en actor ideal para personajes de carácter: soldados, bandidos, policías, hombres al borde del peligro.

Martín comenzó en el teatro y en pequeños papeles televisivos antes de encontrar su lugar en el cine de género que florecía en España e Italia. Su carrera quedó especialmente ligada al western europeo, donde participó en títulos dirigidos por Sergio Leone como Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo. En estas producciones, aunque sus papeles fueran secundarios, formó parte del imaginario del spaghetti western que marcaría a toda una generación de espectadores.

A lo largo de su trayectoria participó en más de un centenar de películas, desde aventuras históricas hasta thrillers policiacos, comedias o dramas bélicos. Fue un actor trabajador, constante, siempre dispuesto a sostener una escena con presencia y profesionalidad. En el cine español colaboró con numerosos directores y se convirtió en un habitual del cine popular de la época, aquel que llenaba cines de barrio y dobles sesiones.

Fuera de la pantalla, quienes lo trataron hablaban de un hombre discreto, de origen humilde, orgulloso de su oficio. Nunca buscó el protagonismo mediático: prefería la dignidad del actor que cumple, que llega puntual al rodaje y defiende su papel con verdad.

José Manuel Martín falleció en 2009, dejando tras de sí una filmografía extensa que sigue viva en reposiciones televisivas y en el recuerdo de los aficionados al cine de género. Su nombre pertenece a esa estirpe de intérpretes que construyen el cine desde los márgenes, dando cuerpo y credibilidad a historias que, sin ellos, no existirían.



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