STELLAN SKARSGARD RECUERDA CON CARIÑO A ROBIN WILLIAMS.

 STELLAN SKARSGARD RECUERDA CON CARIÑO A ROBIN WILLIAMS.

Hay carreras que parecen contener varias vidas en una sola. La de Stellan Skarsgård es una de ellas: extensa, versátil, casi imposible de encasillar. En pleno reconocimiento por Valor sentimental, aún presente en las carteleras españolas, el actor suma su primera nominación al Oscar, como si la industria llegara con cierto retraso a una evidencia que llevaba décadas a la vista. Su trayectoria, además, se prolonga en lo familiar, con varios de sus hijos también dedicados a la interpretación, dibujando una estirpe artística que parece avanzar en paralelo.

Pero en esa memoria de rodajes y personajes hay encuentros que dejan huella más allá de la pantalla. Uno de ellos lo sitúa en el corazón de El indomable Will Hunting, donde Skarsgård encarnaba a un brillante matemático que, con asombro casi incrédulo, era testigo del talento oculto del joven interpretado por Matt Damon. Aquella historia sobre la genialidad escondida y el miedo a enfrentarse al propio destino encontraba su equilibrio emocional en la figura del terapeuta, un papel que convirtió a Robin Williams en el alma silenciosa del relato y le valió el Oscar.

Es precisamente en torno a Williams donde el recuerdo de Skarsgård adquiere una dimensión más íntima. Lejos del torbellino cómico que el público conocía, el actor sueco describe a un hombre cercano, accesible, capaz de sostener una conversación tranquila, sin artificios. Una dualidad que también ha señalado Ethan Hawke, testigo de cómo Williams parecía transformarse al pasar de la intimidad a la presencia de un grupo: de la calma a la efervescencia, como si el humor fuese una coraza aprendida desde muy temprano.

Esa imagen encuentra un eco especialmente revelador en el rodaje de El club de los poetas muertos. Hawke recordó cómo, tras desatar las risas con su energía arrolladora, Williams se apartaba en silencio, casi desvaneciéndose en los márgenes, dejando entrever una melancolía que contrastaba con su brillo público. Una escena mínima, pero cargada de significado retrospectivo.

Quizá por eso, cuando se habla de él, la admiración suele venir acompañada de una cierta inquietud, como si detrás de cada carcajada hubiese siempre un eco más profundo. Skarsgård, desde la distancia de los años y de un único rodaje compartido, lo resume sin dramatismo, pero con una claridad que atraviesa el tiempo: hacer reír, tal vez, no era solo un don, sino también una forma de sostenerse en pie.



Comentarios

  1. Robin Williams era una persona que por dentro llevaba un enorme sufrimiento personal, y ese sufrimiento le llevo a un fatal desenlace. Gran actor.

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