"SCREAM 7" GRITA DE ALEGRIA EN LA TAQUILLA MUNDIAL.
Tres décadas después de que una máscara blanca y un cuchillo redefinieran el slasher moderno, Ghostface sigue demostrando que no es una reliquia nostálgica, sino una presencia viva en la taquilla. Scream 7, con Neve Campbell retomando el liderazgo del reparto, ha irrumpido con fuerza tanto en España como en el mercado internacional.En nuestro país, la película se ha convertido en el mejor estreno del fin de semana al superar el millón de euros en apenas tres días. Según datos provisionales de ComScore Movies, su debut alcanza los 1.140.244 euros, una cifra que deja atrás el arranque de Scream VI, que hace tres años se quedó en 758.000 euros. La saga no solo mantiene el pulso, sino que lo acelera.
En Norteamérica las previsiones eran prudentes. Los analistas hablaban de un estreno en torno a los 40 millones de dólares, quizá 50 en el escenario más optimista. La realidad ha sido más contundente: 64,1 millones en Estados Unidos y Canadá. A esa cifra se suman 33,1 millones procedentes del mercado internacional, cuando las estimaciones apuntaban a unos 20. El resultado es un lanzamiento global de 97,2 millones de dólares en su primer fin de semana, muy por encima de lo esperado.
Con estos datos, la séptima entrega se convierte en la más taquillera de la franquicia en su arranque, superando los 44,4 millones domésticos y los 66,4 mundiales que logró Scream VI en el mismo periodo. El fenómeno demuestra que la marca conserva atractivo generacional y que el regreso de Campbell ha funcionado como reclamo emocional para los seguidores de largo recorrido.
Mientras tanto, la nueva adaptación de Cumbres borrascosas continúa sumando espectadores y ya roza los 192 millones de dólares a escala global, consolidando su trayectoria comercial. En la taquilla española, donde Scream 7 aterrizaba prácticamente sin competencia directa, ninguna otra novedad logró entrar en el top 10. El documental EPiC: Elvis Presley In Concert, dirigido por Baz Luhrmann, fue el estreno que más se aproximó, aunque tuvo que conformarse con la decimocuarta posición y alrededor de 83.000 euros.
Treinta años después del primer grito, el teléfono vuelve a sonar en las salas. Y el público, una vez más, decide contestar.



Por curiosidad la veré, quien sabe a lo mejor hasta esta bien,
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