MICHAEL B. JORDAN RECUERDA A TODOS LOS GANADORES DE RAZA NEGRA, GANADORES DE UN OSCAR.
La 98ª edición de los Premios Óscar dejó uno de sus momentos más emocionantes con la victoria de Michael B. Jordan como mejor actor por su interpretación en Los Pecadores, la película dirigida por Ryan Coogler. El intérprete subió al escenario visiblemente conmovido y comenzó su discurso con una referencia directa a su fe y a su familia.
“Dios es bueno. Dios es bueno”, fueron sus primeras palabras antes de saludar a su madre desde el escenario y buscar a su padre entre el público, que había viajado desde Ghana para acompañarlo en una noche tan especial.
Durante su intervención, Jordan quiso agradecer el respaldo de Warner Bros. y, en particular, la confianza de Coogler, con quien mantiene una larga colaboración profesional. El actor elogió la apuesta del director por proyectos originales y por historias arraigadas en la cultura contemporánea. “Gracias por creer en este sueño, en la visión de Ryan Coogler, por apostar por la cultura, por las ideas originales y el arte original. Es un honor llamarte colaborador y amigo”, afirmó.
El intérprete también compartió el premio con el resto del equipo de la película y dedicó un momento de su discurso a recordar a algunas de las grandes figuras afroamericanas que le precedieron en la historia de Hollywood. Entre ellas mencionó a Sidney Poitier, Denzel Washington, Halle Berry, Jamie Foxx, Forest Whitaker y Will Smith. “Estar entre esos gigantes es un honor”, señaló.
Jordan también quiso agradecer el respaldo del público que acudió a ver la película en salas. “Gracias a todos los que fueron a ver Los Pecadores, una, dos, tres, cuatro o cinco veces. Vosotros habéis hecho que esta película sea lo que es”.
En la rueda de prensa posterior a la ceremonia, el actor explicó con más detalle el proceso creativo que siguió para interpretar a los dos personajes de la película, Smoke y Stack. Según relató, suele elaborar extensos diarios para construir la biografía completa de cada personaje, imaginando su vida desde la infancia hasta el momento en que comienza la historia.
Ese trabajo previo le permitió diferenciar psicológicamente a ambos hermanos. Smoke es un hombre silencioso, protector y contenido, mientras que Stack se muestra más impulsivo, hablador y problemático. Para reforzar esa dualidad, Jordan recurrió a ejercicios de introspección emocional y a la creación de una historia compartida entre los dos personajes, imaginando décadas de convivencia, rivalidades y complicidades.
El actor también reflexionó sobre el significado que tiene para los intérpretes afroamericanos obtener el reconocimiento de la Academia. Recordó entonces un consejo que su padre le dio al comienzo de su carrera: no esperar que nada le sea regalado.
Para Jordan, el Óscar representa una meta importante dentro de la industria, pero insistió en que lo esencial sigue siendo el compromiso con el trabajo artístico y con el crecimiento personal. Su aspiración, explicó, es seguir evolucionando como actor y convertirse en un referente para las nuevas generaciones.
“Sueña en grande, sé honesto y sé amable”, afirmó. “Creo mucho en dar al universo, porque el universo acaba devolviéndotelo”.
Tras más de dos décadas de carrera, Michael B. Jordan reconoció sentirse especialmente agradecido por el apoyo constante de colegas, productores y profesionales que han acompañado su evolución en Hollywood. Y concluyó con una reflexión que resumía el sentido de la noche: cuando sabes que quienes te rodean están de tu lado, el deseo de hacerlos sentir orgullosos se convierte en la mayor motivación para seguir adelante.

Muchos de ellos excelentes actores, y algunos muy superiores a él, interpretativamente hablando.
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