MATT DAMON Y BEN AFFLECK IMPULSAN UN PROGRAMA PARA FOMENTAR LA CREATIVIDAD DE LOS GUIONISTAS.
En un momento en el que la industria parece cada vez más volcada en franquicias y propiedades reconocibles, la iniciativa de Artists Equity introduce una vía alternativa que apuesta, sin rodeos, por la creación desde cero. El estudio fundado por Ben Affleck, Matt Damon y Gerry Cardinale ha decidido consolidar su programa de desarrollo de guiones originales tras una fase piloto que, según la compañía, ha demostrado su viabilidad.
El planteamiento no es nuevo en su esencia, pero sí en su enfoque: seleccionar ideas en distintas fases embrionarias y reunir a sus creadores en espacios de trabajo colaborativos donde el proceso se convierte en el verdadero núcleo creativo. En estos “rooms”, los guionistas no solo pulen sus propuestas, sino que reciben orientación directa de figuras como Affleck, Damon y Eric Roth, cuya experiencia aporta una dimensión práctica a menudo ausente en los circuitos tradicionales.
Más allá del acompañamiento creativo, el programa introduce un elemento clave: la posibilidad real de producción. Los proyectos que superan las distintas etapas no se quedan en el limbo del desarrollo, sino que acceden a financiación dentro del propio ecosistema del estudio. Es ahí donde la propuesta adquiere un peso específico, alejándose del habitual circuito de reescrituras interminables que rara vez desembocan en una película.
La iniciativa, que se celebra dos veces al año y remunera a sus participantes bajo los estándares del sindicato, reúne a una nueva generación de voces —entre ellas Jason Stone, Gabe Sherman o Agatha Helena Nowicki— que encuentran aquí algo más que visibilidad: un entorno estructurado, estable y orientado a resultados. En palabras de la propia Amy Baer, se trata de reducir el ruido habitual de la industria para centrarse en el desarrollo efectivo de las ideas.
Desde su fundación en 2022, Artists Equity ha respaldado proyectos como Air o El contable 2, además de preparar nuevos títulos como Animals. Sin embargo, este programa parece señalar un paso más ambicioso: no solo producir películas, sino intervenir en el origen mismo de las historias.
En un contexto donde escribir no siempre garantiza ser escuchado, la propuesta de Artists Equity sugiere algo poco habitual: que el talento, cuando encuentra estructura y apoyo real, puede convertirse en cine sin perderse por el camino.

Falta hace que tengan creatividad en un mundo inundado por los remakes y las secuelas; y si no es mucho pedir que apoyen otro programa para desarrollar nuevos talentos en el campo de la banda sonora de peliculas, últimamente dan pena.
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