MARK RUFFALO SE ENCUENTRA EN ROMA RODANDO UNA PELICULA SOBRE LA CANONIZACION DE JUAN PABLO II.

 MARK RUFFALO SE ENCUENTRA EN ROMA RODANDO UNA PELICULA SOBRE LA CANONIZACION DE JUAN PABLO II.

En el corazón de Roma, bajo la sombra de la cúpula de San Pedro, ha comenzado el rodaje de Santo Subito!, el nuevo thriller de Bertrand Bonello. Fiel a su inclinación por los márgenes incómodos de la historia reciente, el cineasta francés se adentra ahora en uno de los procesos más complejos y controvertidos del Vaticano: la canonización de Juan Pablo II.

Lejos de optar por el retrato hagiográfico, la película se construye como una intriga moral donde la fe no es un dogma sino una materia sometida a examen. El eje dramático recae en un sacerdote estadounidense encargado de ejercer como promotor de la fe —la figura tradicionalmente conocida como “abogado del diablo”—, responsable de cuestionar cada aspecto del proceso canónico. Interpretado por Mark Ruffalo, su personaje deberá revisar testimonios, poner en duda milagros atribuidos, rastrear contradicciones y, en definitiva, formular todas las objeciones posibles antes de que la Iglesia eleve oficialmente a los altares a su candidato. No se trata de negar por sistema, sino de garantizar que la santidad resista incluso el más severo escrutinio.

En esa investigación emerge la figura de la filósofa Anna-Teresa Tymieniecka, interpretada por Charlotte Rampling. Amiga y confidente intelectual del pontífice, su correspondencia personal introduce una dimensión íntima que complejiza la imagen pública del Papa y añade capas humanas al expediente. Completan el reparto Andrzej Chyra como Juan Pablo II y Adam Bessa en el papel de Mehmet Ali Agca, autor del atentado de 1981 que marcó uno de los episodios más dramáticos del pontificado.

El rodaje se prolongará durante diez semanas entre Italia y Polonia, con localizaciones en Roma y Varsovia, espacios que dialogan con la doble dimensión —espiritual y política— de la historia.

Con Santo Subito!, Bonello vuelve a transitar ese territorio donde la ideología, la memoria y la conciencia individual se entrecruzan. No parece interesado en dictar sentencia, sino en plantear preguntas incómodas: ¿qué significa realmente ser santo en la era contemporánea? ¿Puede la fe desligarse de la historia? Entre la devoción popular y la investigación minuciosa, la película promete situar al espectador en ese delicado punto donde la certeza y la duda comparten el mismo altar.



Comentarios

  1. Parece que después de Conclave vuelve a renacer el cine sobre temas eclesiásticos.

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