LA HISTORIA DE KEVIN SPACEY DESDE QUE CAYO EN DESGRACIA POR AGRESION SEXUAL HASTA NUESTROS DÍAS.

 LA HISTORIA DE KEVIN SPACEY DESDE QUE CAYO EN DESGRACIA POR AGRESION SEXUAL HASTA NUESTROS DÍAS.

A finales de 2025, en un auditorio de Oxford, Kevin Spacey tomó la palabra ante un público joven y brillante. No habló directamente de sí mismo. Prefirió relatar la caída de otra estrella, la de Roscoe Arbuckle, el célebre Fatty Arbuckle, destruido mediáticamente en los años veinte tras ser acusado de agresión sexual y posteriormente declarado inocente. Tras desgranar aquella historia de linchamiento público, Spacey lanzó la pregunta: «¿Creíais que estaba hablando de mí?». La comparación no es exacta en los hechos, pero sí en el punto de partida: ambos eran figuras queridas y poderosas cuando estalló el escándalo.

En 2017, el actor —doble ganador del Oscar y rostro icónico de House of Cards— vio cómo su carrera se detenía en seco. El 29 de octubre de ese año, Anthony Rapp lo acusó públicamente de haber intentado mantener relaciones sexuales con él cuando tenía 14 años. Spacey respondió con una disculpa por un episodio que dijo no recordar y aprovechó el comunicado para hacer pública su homosexualidad, decisión que después admitiría haber mezclado de forma inadecuada con la acusación.

En cuestión de semanas, más de una decena de personas formularon denuncias similares. Las consecuencias industriales fueron fulminantes: Netflix lo apartó de la última temporada de House of Cards; el biopic sobre Gore Vidal quedó cancelado; y Ridley Scott decidió sustituirlo por Christopher Plummer en Todo el dinero del mundo, volviendo a rodar sus escenas contrarreloj. Su agencia y su publicista rompieron lazos. Los Emmy retiraron el Founders Award que le habían concedido ese mismo año.

Entre 2018 y 2023 se sucedieron investigaciones en Estados Unidos y Reino Unido. Algunos casos fueron archivados por falta de pruebas; otros denunciantes retiraron sus acusaciones. En 2022, tras un mediático juicio en Nueva York, un jurado popular absolvió a Spacey de los cargos presentados por Rapp. En julio de 2023, también fue exonerado en Londres de los delitos que se le imputaban. La única condena relevante fue civil: en 2022 perdió el litigio con Media Rights Capital y fue obligado a pagar 31 millones de dólares por incumplimiento contractual.

Mientras los tribunales resolvían, su carrera mutaba. Alejado de los grandes estudios, reapareció en producciones europeas de perfil bajo como The Man Who Drew God o en proyectos de escasa repercusión internacional. Él mismo ha sugerido que la industria espera el gesto de un cineasta de peso —ha mencionado a Martin Scorsese— para normalizar su regreso.

A sus 66 años, el futuro de Spacey sigue siendo incierto. Su talento interpretativo permanece intacto para muchos; su figura pública continúa marcada por una tormenta que duró seis años y alteró para siempre su posición en Hollywood. Como en el relato que evocó en Oxford, la cuestión no es solo jurídica. Es también cultural: qué hace una industria —y un público— cuando uno de sus ídolos cae, y qué ocurre cuando los tribunales no confirman la condena social previa.



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