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LA GANADORA DEL OSCAR JESSIE BUCKLEY RECUERDA A TODAS LAS MADRES.
La actriz irlandesa Jessie Buckley vivió una de las noches más importantes de su carrera al conquistar el Óscar a mejor actriz en la 98ª edición de los Premios Óscar por su trabajo en Hamnet. Con esta victoria, Buckley se convierte además en la primera mujer irlandesa en ganar el premio en esta categoría, un hito que añadió un significado especial a su triunfo.
Visiblemente emocionada al subir al escenario, la actriz comenzó su discurso recordando a las otras intérpretes nominadas, a quienes quiso rendir un sincero homenaje. “Gracias a las increíbles mujeres junto a las que estoy nominada. Me inspira vuestro arte y vuestro corazón, y quiero trabajar con todas vosotras”, afirmó ante el público del teatro.
Buckley también compartió el premio con quienes hicieron posible la película, desde los productores hasta sus compañeros de rodaje, a los que describió con una imagen cargada de afecto: “compañeros de barco para toda la vida”.
Uno de los momentos más íntimos de su intervención llegó cuando se dirigió a su familia, que había viajado desde Irlanda para acompañarla en la ceremonia. La actriz recordó la importancia que sus padres habían tenido en su formación personal y artística. “Mamá, papá, gracias por enseñarnos a soñar y a no dejarnos definir por las expectativas, sino a abrirnos camino a partir de nuestra propia pasión”.
El discurso adquirió un tono aún más personal cuando mencionó a su pareja y a su hija Isla, de apenas ocho meses. Con ternura y humor, la actriz imaginó a la pequeña completamente ajena a lo que estaba ocurriendo en ese momento. “Isla, mi pequeña, que probablemente ahora mismo está soñando con leche y no tiene ni idea de lo que está pasando… pero esto es algo grande. Me encanta ser tu madre y no puedo esperar a descubrir la vida a tu lado”.
La victoria tenía además una coincidencia simbólica: la ceremonia se celebraba en el mismo día en que el Día de la Madre se conmemora en el Reino Unido. Por ese motivo, Buckley decidió dedicar su estatuilla a todas las mujeres y a la experiencia de la maternidad. “Quiero dedicar esto al hermoso caos del corazón de una madre. Todos venimos de una estirpe de mujeres que continúan creando contra todo pronóstico”.
El público respondió con una ovación cuando la actriz cerró su discurso pronunciando unas palabras en irlandés, un gesto que subrayaba el orgullo por sus raíces.
Más tarde, en la rueda de prensa posterior a la gala, Buckley confesó que la coincidencia entre su primer Día de la Madre, el tema de la película y el premio le parecía casi milagrosa. Según relató, esa misma semana su hija había tenido su primer diente y aquella mañana había despertado con la niña dormida sobre su pecho, un momento que describió como profundamente conmovedor.
Interpretar a Agnes, la madre protagonista de Hamnet, fue para la actriz una experiencia transformadora. Buckley explicó que cada personaje deja una huella, pero que este papel le permitió descubrir una dimensión emocional distinta. En particular, habló de la ternura como una forma de fortaleza, una cualidad que a menudo no se reconoce en los retratos de mujeres fuertes.
Según la actriz, Agnes encarna simultáneamente la fortaleza, la vulnerabilidad, el amor y el dolor, una complejidad que espera conservar en su vida y en su trabajo. Mientras tanto, en Irlanda —según bromeó al final de la conversación— la celebración ya estaba en marcha. “Mi mensaje para todos en casa es: no os vayáis a dormir, seguid de fiesta. Eso es exactamente lo que voy a hacer yo”. 🎬
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De hecho en Hamnet interpretaba a una madre coraje.
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