LA EXTRAÑA HISTORIA DE "SLUMDOG MILLIONAIRE" CON LOS OSCAR.
Durante décadas, la categoría de mejor dirección en los Premios Óscar fue un territorio exclusivamente masculino. No fue hasta marzo de 2010 cuando la historia cambió: Kathryn Bigelow subía al escenario para recoger la estatuilla por The Hurt Locker (En tierra hostil), convirtiéndose en la primera mujer que ganaba el premio a mejor directora. La película, además, obtuvo también el galardón a mejor película, cerrando una noche histórica para la Academia.Sin embargo, la historia pudo escribirse un año antes… o, al menos, de una manera ligeramente distinta.
En la ceremonia anterior, la gran triunfadora había sido Slumdog Millionaire, un fenómeno internacional dirigido por Danny Boyle que arrasó con ocho premios, incluidos mejor película y mejor director. Sobre el escenario, Boyle recibió el reconocimiento en solitario. Pero si uno revisa los títulos de crédito de la película, aparece un nombre más junto al suyo: el de Loveleen Tandan.
La participación de Tandan en el proyecto comenzó oficialmente como directora de casting durante el rodaje en la India. Boyle había viajado al país buscando construir una película que capturara el pulso auténtico de los barrios de Mumbai sin caer en la caricatura. Para ello se rodeó de colaboradores locales que le ayudaran a comprender mejor el contexto cultural, social y lingüístico en el que transcurría la historia.
El papel de Tandan pronto superó los límites de su cargo inicial. Además de encargarse del casting, colaboró estrechamente en la dirección de los actores infantiles —muchos de los cuales apenas hablaban inglés— y contribuyó a decisiones clave del rodaje. Una de las más importantes fue la propuesta de rodar varias escenas en hindi para aportar mayor autenticidad al relato. Boyle reconocería más tarde que la idea original había sido que los niños de los barrios pobres de Mumbai hablaran con acento cockney, algo que Tandan consideró poco verosímil.
En reconocimiento a esa implicación creativa, Boyle decidió acreditar a Tandan como codirectora de la película. En entrevistas previas a la temporada de premios llegó incluso a referirse a ella como su “conexión cultural” con el universo de la historia.
Algunos premios críticos reconocieron ese trabajo compartido. Pero cuando llegó el turno de las nominaciones al Óscar, la Academia solo incluyó a Boyle en la categoría de mejor director.
La explicación nunca fue del todo oficial, aunque el precedente sugiere una posible lógica. La Academia suele reconocer como coautores únicamente a tándems creativos consolidados, como ocurrió con Joel Coen y Ethan Coen por No Country for Old Men, o más recientemente con Daniel Kwan y Daniel Scheinert por Everything Everywhere All at Once. En cambio, cuando una colaboración se produce únicamente en un proyecto concreto, la institución suele atribuir la autoría principal a una sola figura.
Algo parecido había ocurrido ya con Fernando Meirelles y Kátia Lund en City of God, donde solo el primero fue nominado como director.
De haber sido reconocida oficialmente como codirectora, Loveleen Tandan podría haber subido al escenario junto a Boyle en 2009. La historia de los Óscar no habría registrado a la primera mujer ganadora de la categoría hasta el año siguiente, pero sí habría incluido, antes de Bigelow, el nombre de una mujer compartiendo el premio a la mejor dirección. Una posibilidad que quedó fuera del palmarés, aunque no del debate sobre cómo se reconoce la autoría en el cine.

Puede que Danny Boyle si tan agradecido estaba, tenía que haber luchado mas para que la incluyeran como co-directora.
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