KIM NOVAK PONE EL GRITO EN EL CIELO PORQUE SYDNEY SWEENEY HARA DE ELLA EN UN FUTURO BIOPIC SOBRE LA ESTRELLA DE HOLLYWOOD.
KIM NOVAK PONE EL GRITO EN EL CIELO PORQUE SYDNEY SWEENEY HARA DE ELLA EN UN FUTURO BIOPIC SOBRE LA ESTRELLA DE HOLLYWOOD.
Antes incluso de que las cámaras empiecen a rodar, Scandalous! ya se ha convertido en un campo de debate. No por su historia —centrada en la relación entre Kim Novak y Sammy Davis Jr. en los años cincuenta—, sino por la distancia evidente entre la mirada del proyecto y la de su propia protagonista real.
Novak, figura inseparable de Vertigo, no ha dudado en mostrar su desacuerdo con la elección de Sydney Sweeney para interpretarla. Su postura no es ambigua: considera que la actriz no encaja ni en lo físico ni en lo intangible, en esa presencia que convirtió su imagen en un icono del Hollywood clásico. Más que una crítica puntual, sus palabras revelan una inquietud más profunda: la sensación de no reconocerse en la reconstrucción de su propia memoria.
El proyecto, además, marca el debut en la dirección de Colman Domingo, quien también mantiene un vínculo previo con Sweeney tras coincidir en Euphoria. A su lado, David Jonsson dará vida a Sammy Davis Jr., en una película que aspira a explorar una relación marcada por su contexto social y mediático.
Sin embargo, el punto más delicado no es tanto el reparto como el enfoque. Novak ha expresado su temor a que la película reduzca aquella relación a su dimensión más superficial, inclinándose hacia lo sexual en detrimento de los matices personales y emocionales que, según ella, definieron ese vínculo. En sus declaraciones hay algo más que desacuerdo: hay una defensa de su propia historia frente a lo que percibe como una simplificación inevitable.
Frente a esa visión, Sweeney —que también ejerce como productora— ha defendido el proyecto desde la implicación personal. Fue ella quien impulsó la llegada de Domingo, convencida de que su sensibilidad podría dotar a la película de la elegancia necesaria. Aunque no está claro si ambas actrices han llegado a encontrarse, el director sí ha mantenido contacto con Novak durante el desarrollo, lo que sugiere un intento de diálogo entre pasado y presente.
En este cruce de perspectivas, Scandalous! se perfila como algo más que un biopic. Es, en cierto modo, una reflexión sobre quién tiene derecho a contar una historia cuando sus protagonistas aún pueden responder. Entre la fidelidad, la interpretación y el inevitable filtro del tiempo, la película se enfrenta a su primer desafío antes incluso de existir plenamente: convencer de que su mirada no traiciona aquello que pretende recordar.

El único parecido que guarda Sydney Sweeney con Kim Novak es el color de su cabello, aunque el de la Novak era clarísimo y el se Sweeney amarillento; a parte de que como estilo interpretativo de esta ultima, yo personalmente no la veo como Kim Novak.
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