JANE FONDA HABLA RESPECTO AL HOMENAJE DE BARBRA STREISAND A ROBERT REDFORD EN LOS OSCAR 2026.

 JANE FONDA HABLA RESPECTO AL HOMENAJE DE BARBRA STREISAND A ROBERT REDFORD EN LOS OSCAR 2026.

La emoción y la memoria suelen caminar de la mano en los Oscar, pero a veces también dejan espacio para el humor, incluso en medio del recuerdo. Así ocurrió en la última ceremonia, cuando el homenaje a Robert Redford derivó, horas después, en un comentario tan espontáneo como revelador por parte de Jane Fonda.

Durante la gala, fue Barbra Streisand quien tomó la palabra en el segmento In Memoriam. Su tributo no fue solo verbal: interpretó un fragmento de Tal como éramos, la película que ambos compartieron bajo la dirección de Sydney Pollack. En pocas palabras, Streisand evocó a Redford como una figura de integridad dentro y fuera de la pantalla, un “vaquero intelectual” comprometido con la libertad de prensa, el medio ambiente y el impulso del cine independiente a través del Sundance Institute.

Sin embargo, fuera del escenario, el tono cambió. En la fiesta posterior organizada por Vanity Fair, Fonda reaccionó con una mezcla de ironía y afecto al protagonismo de Streisand en el homenaje. “¿Cómo es que fue ella quien subió ahí?”, vino a decir, recordando —no sin razón— que su vínculo profesional con Redford había sido mucho más prolongado. Cuatro películas juntos frente a una sola. Una pequeña “reivindicación” dicha con una sonrisa, que en realidad hablaba de algo más profundo: la huella personal que el actor dejó en quienes compartieron pantalla con él.

Porque si algo define la relación entre Fonda y Redford es la continuidad. Desde La jauría humana hasta Nosotros en la noche, pasando por Descalzos por el parque y El jinete eléctrico, ambos construyeron una complicidad que trascendía lo cinematográfico. Fonda lo ha reconocido sin rodeos: siempre estuvo enamorada de él, no solo del actor, sino del hombre, de sus valores y de su manera de entender el cine.

Streisand, por su parte, evocó una conexión distinta, quizá más breve pero igualmente intensa. Recordó el contraste entre ambos —él, ligado a la naturaleza; ella, alérgica a los caballos— como un reflejo de la química que definía su trabajo conjunto. Y en ese contraste encontró la clave de una relación creativa basada en la curiosidad mutua.

Así, el homenaje a Redford terminó desplegándose en varias capas: la institucional, sobre el escenario; la íntima, en las palabras compartidas después. Entre ambas, se dibuja el retrato de un actor que no solo marcó una época con títulos como Dos hombres y un destino, sino que dejó una impresión duradera en quienes lo conocieron.

Quizá por eso, más allá de quién subiera a rendirle tributo, lo esencial permanecía intacto. Robert Redford seguía estando ahí, en la memoria cruzada de dos mujeres que lo admiraron —y lo quisieron— a su manera.




Comentarios

  1. Pienso que son unas palabras inapropiadas y que no vienen a cuento, salvo para que durante unas horas se hable de ella.

    ResponderEliminar
  2. Gracias Django por compartir tu esfuerzo. Interesantes observaciones sobre todo para los que ven al cine no solo en la pantalla sino en el tremendo drama humano del tras cámaras! en todos sus niveles. Mas allá de actores, hay esfuerzos ignorados de asistentes, directores, productores, camarografos, editores, vestuario, fotografía, maquillaje, castings, etc, etc, que muchas veces con recursos limitados logran ayudar a crear verdaderas joyas del cine.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario