EL OJO CRITICO. PRETTY LETHAL (2026)

 EL OJO CRITICO.



PRETTY LETHAL (2026)

REPARTO: UMA THURMAN, IRIS APATOW, LANA CONDOR, MILLICENT SIMMONDS, AVANTIKA VANDANAPU, MADDIE ZIEGLER, MICHAEL CULKIN, LYDIA LEONARD, KATE FREUND, JULIAN KRENN, KRISZTIAN CSAKWARI

DIRECTORA: VICKY JEWSON MÚSICA: PAUL LEONARD-MORGAN PRODUCTORA: AMAZON MGM STUDIOS DURACIÓN: 88 min.

Pretty Lethal juega a dos bandas desde su propio título: seducir con una estética estilizada y golpear con la promesa de un thriller afilado. La película se mueve en ese territorio híbrido entre el cine de acción contemporáneo y el relato de venganza con protagonista femenina, un terreno cada vez más transitado, pero no siempre bien explorado. Aquí, la propuesta intenta destacar a través de su envoltorio visual y un tono que oscila entre lo irónico y lo sombrío.

Desde el primer tramo, queda claro que la película apuesta por el impacto inmediato. La puesta en escena privilegia los contrastes: luces de neón, encuadres pulidos y una violencia coreografiada con evidente intención estética. Hay una voluntad de convertir cada secuencia en una postal llamativa, casi publicitaria, lo que por momentos juega a su favor, pero también termina generando cierta sensación de artificio. Todo parece demasiado calculado, demasiado consciente de sí mismo.

Narrativamente, Pretty Lethal se apoya en una estructura bastante reconocible. La historia avanza a través de los códigos clásicos del género —traición, ajuste de cuentas, secretos del pasado— sin arriesgar en exceso. El problema no es tanto la familiaridad como la falta de profundidad: los conflictos se enuncian, pero rara vez se desarrollan con el peso dramático que requieren. La protagonista, que debería sostener el relato desde lo emocional, queda atrapada en una caracterización más icónica que humana.

Aun así, hay momentos en los que la película consigue encontrar su pulso. Algunas secuencias de acción están resueltas con eficacia y demuestran un sentido del ritmo notable. En esos instantes, el filme se libera de sus propias pretensiones y funciona como lo que es: un entretenimiento directo, físico y sin demasiadas complicaciones.

Donde más tropieza es en su intento de dotarse de una capa de discurso. La película insinúa temas como la identidad, el poder o la violencia desde una perspectiva contemporánea, pero lo hace de forma superficial, sin llegar a integrarlos de manera orgánica en la narración. Se percibe la intención, pero no el desarrollo.

En última instancia, Pretty Lethal es una película que seduce más por su apariencia que por su fondo. Tiene estilo, tiene ritmo y momentos de energía, pero le falta alma. Y en un género donde la emoción y la implicación del espectador son clave, esa ausencia termina pesando más de lo que debería.




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