EL OJO CRITICO. EL VETERANO (2025)

 EL OJO CRITICO.

EL VETERANO (2025)



REPARTO: NEAL McDONOUGH, MYKELTI WILLIAMSON, SARAH JONES, DAYLON SWEARINGEN, CHRISTOPHER McDONALD, RUVÈ McDONOUGH, GRAHAM HARVEY, JOBIE JAMES, KAMEN CASEY, JAMES FREDERICK SPAKE, MOLLIE MILLIGAN

DIRECTOR: JON AVNET 

MÚSICA: JEFF RUSSO 

PRODUCTORA: ANGEL STUDIOS 

DURACIÓN: 115 min.

PAÍS: ESTADOS UNIDOS

En El veterano (The Last Rodeo), Jon Avnet regresa a un territorio que conoce bien: el de los personajes heridos que buscan una segunda oportunidad cuando el tiempo ya no parece estar de su lado. La película se articula como un drama crepuscular con envoltorio de western contemporáneo, donde la épica ha sido sustituida por la resistencia.

El filme sigue a un antiguo jinete de rodeo que, tras años de desgaste físico y emocional, se ve empujado a regresar a la competición. No hay aquí romanticismo ingenuo: cada caída pesa, cada decisión arrastra consecuencias. La narrativa avanza sin grandes sorpresas, pero con una honestidad que sostiene el interés incluso cuando el guion se inclina hacia terrenos previsibles.

Avnet apuesta por una puesta en escena sobria, casi clásica, donde los espacios abiertos contrastan con la intimidad de los conflictos personales. La arena del rodeo funciona como metáfora evidente —quizá demasiado— de un hombre enfrentado a su propia obsolescencia. Sin embargo, es en los momentos más contenidos donde la película encuentra su verdadera fuerza: miradas que dicen más que los diálogos, silencios que revelan lo que el personaje no puede verbalizar.

El mayor acierto reside en su protagonista, cuya interpretación aporta matices a un rol que, sobre el papel, podría caer fácilmente en el cliché del “héroe cansado”. Hay una fisicidad creíble en su desgaste, pero también una vulnerabilidad que evita la caricatura. A su alrededor, el reparto cumple sin estridencias, aunque algunos personajes secundarios quedan esbozados más como funciones narrativas que como figuras plenamente desarrolladas.

No obstante, El veterano no termina de desprenderse de cierta sensación de familiaridad. Su estructura, sus conflictos y hasta sus resoluciones remiten a una tradición del cine estadounidense que ya ha explorado ampliamente este tipo de relatos. En ese sentido, la película no reinventa el género, sino que se limita a recorrerlo con solvencia.

Aun así, hay algo valioso en su mirada: una reflexión sobre el paso del tiempo, la identidad y la necesidad —a veces irracional— de demostrar que aún queda algo por decir. Puede que no deje una huella profunda, pero sí transmite una dignidad serena, como ese último intento de mantenerse en pie antes de aceptar que la arena ya no pertenece a uno.




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