EL OJO CRITICO. AFFINITY (2025)

 EL OJO CRITICO.



AFFINITY (2025)

REPARTO: MARKO ZAROR, LOUIS MANDYLOR, BROOKE ENCE, JANE MIRRO, EGO MIKITAS, ELLIOTT ALLISON, BRAHIM ACHABBAKHE, AUDREY KASUSKHIN, TOFAN PIRANI, JONATHAN SAMSON, NATTAPHON PHANNIL

DIRECTOR: BRANDON SLAGLE 

MÚSICA: CLAUDIO ROCCO 

PRODUCTORA: WELL GO USA ENTERTAINMENT 

DURACIÓN: 77 min.

PAÍS: ESTADOS UNIDOS, TAILANDIA, AUSTRALIA, CHILE

Dentro del territorio cada vez más saturado del thriller de acción contemporáneo, Affinity (2025), dirigida por Brandon Slagle, se presenta como un intento de hibridar músculo físico y conflicto emocional, aunque el resultado queda lejos de alcanzar el equilibrio que promete.

La película sigue a un ex-SEAL marcado por el trastorno de estrés postraumático cuya vida aislada se ve alterada por la aparición de una mujer misteriosa. Lo que comienza como un vínculo casi redentor deriva pronto en una trama de secuestros, conspiraciones y giros de ciencia ficción que implican experimentación biotecnológica. Esta mezcla de géneros —acción, romance, thriller y sci-fi— es, en teoría, uno de sus mayores atractivos, pero también su principal debilidad.

Slagle demuestra solvencia en la puesta en escena de la acción. Las secuencias de combate, especialmente las protagonizadas por Marko Zaror, poseen una fisicidad convincente y una coreografía que remite al cine de artes marciales contemporáneo. Hay en ellas una energía tangible, un intento honesto de dotar de identidad a un producto que, por momentos, parece aspirar a dialogar con referentes como el cine de venganza estilizado o el thriller asiático moderno.

Sin embargo, cuando la película se aleja del cuerpo a cuerpo y se adentra en su dimensión narrativa, comienzan a evidenciarse sus limitaciones. El guion —firmado por varios autores— construye una historia que avanza de forma funcional pero previsible, apoyándose en giros que buscan sorprender sin haber sido suficientemente trabajados. La revelación central, ligada a la naturaleza de la mujer protagonista, introduce una capa de ciencia ficción que resulta más conceptual que dramática, sin llegar a integrarse de manera orgánica en el relato.

En el plano interpretativo, el conjunto cumple sin destacar. Zaror aporta presencia física y cierta vulnerabilidad, pero los personajes carecen del desarrollo necesario para trascender su función dentro de la trama. El resultado es un relato que se percibe más como una sucesión de situaciones que como una construcción emocional sólida.

Affinity termina funcionando como un producto de consumo rápido: entretenido a ratos, especialmente en sus pasajes de acción, pero incapaz de dejar una huella duradera. En su intento de ser muchas cosas a la vez, la película acaba diluyendo su identidad, quedándose en ese terreno intermedio donde la ambición conceptual no logra sostenerse sobre una base narrativa suficientemente consistente.




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