EL CINE DE LOS AÑOS 70. MI NOMBRE ES SHAGHAI JOE (1973)

 EL CINE DE LOS AÑOS 70.


MI NOMBRE ES SHAGHAI JOE (1973)
REPARTO: CHEN LEE, KLAUS KINSKI, ROBERT HUNDAR, CARLA ROMANELLI, GEROGE WANG, GORDON MITCHELL, GIACOMO ROSSI-STUART, PIERO LULLI, TITO GARCIA, KATSUTOSHI MIKURIYA, CARLA MANCINI, ANDREA AURELI
DIRECTOR: MARIO CAIANO
MÚSICA: BRUNO NICOLAI
PRODUCTORA: REWIND FILM
DURACIÓN: 98 min.
PAÍS: ITALIA
Entre las muchas curiosidades que dejó el spaghetti western en su etapa final se encuentra My Name Is Shanghai Joe, una producción italo-española dirigida por Mario Caiano que mezcla el western clásico con la creciente fascinación del cine de los setenta por las artes marciales. El resultado es una obra peculiar, irregular en lo narrativo, pero lo bastante singular como para haberse ganado con el tiempo un lugar dentro de ese territorio híbrido donde el western europeo comenzó a reinventarse.
La historia sigue a Shanghai Joe, interpretado por Chen Lee, un inmigrante chino que llega al Oeste americano en busca de trabajo y termina enfrentándose a un entorno dominado por la violencia, el racismo y la explotación. En ese universo hostil, el protagonista no tarda en demostrar que sus habilidades en las artes marciales lo convierten en un adversario formidable frente a pistoleros, cazadores de esclavos y matones de frontera.
El guion adopta una estructura muy sencilla, casi episódica, en la que Joe va cruzándose con diferentes personajes y conflictos a lo largo de su viaje. Esta simplicidad narrativa funciona, en cierto modo, como una excusa para encadenar escenas de acción que combinan duelos propios del western con combates cuerpo a cuerpo más cercanos al cine de kung-fu que comenzaba a conquistar al público internacional tras el fenómeno de Bruce Lee.
Caiano maneja bien esa mezcla de géneros, aunque no siempre logra equilibrarla. En algunos momentos la película parece debatirse entre dos estilos distintos: el tono crepuscular y violento del spaghetti western y la energía más coreográfica y estilizada del cine de artes marciales. Cuando ambos elementos se combinan con naturalidad, el film adquiere una personalidad muy atractiva; cuando no, la narración se resiente y la historia pierde algo de fuerza.
Aun así, la película posee un encanto indiscutible. Los paisajes áridos, la fotografía polvorienta y la galería de villanos grotescos mantienen viva la tradición del western europeo, mientras que el personaje de Joe aporta una presencia diferente dentro de un género dominado por pistoleros solitarios y antihéroes taciturnos. La interpretación de Chen Lee, serena pero contundente en las escenas de lucha, sostiene gran parte del interés del conjunto.
Quizá Mi nombre es Shanghai Joe no alcance la altura de los títulos más emblemáticos del spaghetti western, pero sí refleja con claridad el momento en que el género buscaba nuevas fórmulas para sobrevivir. En esa mezcla improbable entre kung-fu y pistoleros del Oeste reside precisamente su mayor atractivo: una rareza cinematográfica que demuestra hasta qué punto el western europeo fue capaz de reinventarse incluso en su etapa final.




Comentarios

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Distraída y simpática, con algunas escenas de acrobacias un tanto exageradas. Estamos en una época donde el cine de artes marciales de Hong Kong y Bruce Lee causaban furor en las plateas, por lo que no fue de extrañar que el cine de terror con Kung Fu contra los siete vampiros de oro y algunos westerns europeos se apuntaran a la moda. No mata.

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