EL CINE DE LOS AÑOS 70
LOS CRAZIES (1973)
REPARTO: LANE CARROLL, WILL MacMILLAN, HAROLD WAYNE JONES, LLOYD HOLLAR, LYNN LOWRY, RICHARD LIBERTY, A. C. McDONALD, NED SCHMIDTKE, TONY SCOTT, ROGER AARON BROWN, BILL THUNHURST
DIRECTOR: GEORGE A. ROMERO
MÚSICA: BRUCE ROBERTS
PRODUCTORA: PITTSBURGH FILMS
DURACIÓN: 103 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Tras la sacudida cultural de La noche de los muertos vivientes, George A. Romero volvió a mirar a su país con ojos incómodos y afilados. El resultado fue The Crazies, una pesadilla ambientada en Evans City, Pensilvania, donde un virus experimental convierte a los vecinos en víctimas de una locura homicida. No hay zombis aquí, pero el horror sigue siendo profundamente humano: una epidemia que revela la fragilidad moral de las instituciones.
Romero, cineasta siempre atento a los conflictos sociales de su tiempo, construye un relato donde la amenaza no procede solo del contagio, sino de la respuesta del poder. El ejército, la Guardia Nacional y las autoridades civiles entran en escena con protocolos deshumanizados, decisiones erráticas y una paranoia que multiplica el caos. La película dibuja así un retrato feroz de la burocracia y la incompetencia política, sugiriendo que el verdadero peligro nace de quienes manipulan la información y actúan movidos por el control antes que por la compasión.
El bajo presupuesto, lejos de limitarla, dota al film de un tono casi documental. Las calles vacías, los uniformes improvisados y el nerviosismo de los personajes transmiten una sensación de realidad incómoda, como si la catástrofe pudiera ocurrir en cualquier momento. Entre el reparto destacan Richard Liberty, recordado por su inquietante doctor en El día de los muertos, y Lynn Lowry, presencia habitual del fantástico setentero tras su paso por Shivers de David Cronenberg.
Más allá de la trama epidémica, The Crazies es un espejo de la desconfianza social de su época: Vietnam, Watergate, el miedo a la manipulación científica. La población de Evans City no solo lucha contra la enfermedad, sino contra un sistema incapaz de protegerla. En ese choque entre miedo y autoridad, Romero vuelve a demostrar que el terror puede ser un arma crítica. Porque, para él, el verdadero monstruo nunca estuvo en el laboratorio… sino en los despachos donde se decide el destino de los demás.


Una de las mejores peliculas que tratan el tema de la pandemia. A mi personalmente en algunos momento el film me recuerda a La noche de los muertos vivientes, sobretodo en los espacios libres donde se ven a la gente de la población avanzando por el campo.
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